Virgilio Mendoza y Gaby Benavides, traidores a la patria

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Pasó lo que se venía venir: la franquicia corruptora del Verde Ecologista votó en contra de la reforma electoral que presentó la presidenta Claudia Sheinhaum Pardo.

Gabriela Benavides Cobos votó en contra, como era de esperarse; Virgilio Mendoza Amescua estaba en la misma sintonía y avaló la decisión de su partido.

Aunque el senador intentó matizar una eventual ruptura de la alianza del PVEM con el oficialismo, argumentando con nerviosismo que no necesariamente la votación en contra de la reforma electoral sería un parteaguas en su relación, lo cierto es que eso no lo va a decidir él.

En las altas esferas de Palacio Nacional ven a los diputados y senadores del Verde Ecologista como traidores a la patria; como unos aliados de conveniencia que, cuando más se les necesitó para sacar adelante una propuesta de la presidencia de la República, se echaron para atrás con argumentos falaces y egoístas.

“Si hoy se tuviera que votar en el Senado de la República y la Cámara de Diputados la reforma electoral de Claudia Sheinbaum Pardo, Virgilio Mendoza Amescua y Gabriela Benavides Cobos lo harían en contra”, se escribió en ORDEN POLÍTICO el pasado 16 de enero de 2026.

Y no había razón para dudar: Virgilio Mendoza es un político acomodaticio que, con tal de mantenerse en el poder y extender unos años más su impunidad, es capaz de traicionar al partido que lo llevó al Senado de la República.

El senador podrá decir que él entró a la Cámara Alta por haber ganado la fórmula donde compitió, lo cual es cierto; el problema es que utilizó la marca de MORENA y del Partido del Trabajo para lograr el objetivo.

Solo, como candidato del Verde Ecologista, Virgilio Mendoza jamás habría ganado la elección.

Así sucedió en la elección donde compitió por la gubernatura del Estado en el 2021: perdió de manera estrepitosa porque sus votos, con todo y que tiene propagandistas que lo ensalzan, ni siquiera le alcanzaron para ser competitivo.

Para el oficialismo era muy importante que pasara la reforma electoral, sobre todo porque le quitaría el poder de decisión a los dirigentes partidistas para nombrar a los diputados y senadores plurinominales, amén de bajar el presupuesto a los partidos políticos.

La votación en contra de los aliados se vio como una afrenta a la presidenta de la República.

En una eventual concertacesión para designar al candidato del oficialismo a la gubernatura de Colima, en una negociación en lo oscurito entre las dirigencias nacionales de los partidos aliados, el nombre de Virgilio Mendoza ya no será tomado en cuenta.

Ya le ganaron otros que esperan lo mismo: Leoncio Morán Sánchez, un político emocionalmente inestable, votó a favor de la reforma electoral; lo mismo hizo Gricelda Valencia de la Mora.

Ana Karen Hernández Aceves se salvó porque la propuesta no llegó al Senado de la República; habría sido interesante ver si votaba a favor de la reforma y se congraciaba con el oficialismo o se alineaba a lo que votó su propio partido. ¿Cómo habría votado la senadora?

Si Virgilio Mendoza esperaba el dedazo del centro para ser el candidato del oficialismo a la gubernatura de Colima, como dicen sus voceros pagados en los medios de comunicación, con la traición que cometió en contra de la presidenta de México se puede ir olvidando de ello.

En estos momentos, con eso del amor con amor se paga, tienen más posibilidades de ser ungidos por negociaciones cupulares Locho Morán y Gricelda Valencia.

Eso, claro, en caso de que la candidatura de la alianza MORENA-PT-PVEM se decida entre unos cuantos en la Ciudad de México.