Todos los caminos llevan a Palenque

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Hernán Bermúdez Requena fue detenido el pasado fin de semana en Paraguay y desde este jueves se encuentra en México encarcelado por ser el líder del cártel criminal de La Barredora.

Adán Augusto López Hernández, quien nombró a El comandante H como secretario de Seguridad Pública en Tabasco cuando era gobernador, debe estar nervioso por la detención de su amigo de más de 30 años.

Y aunque a los medios ha declarado que no le quita el sueño lo que pueda decir Bermúdez Requena, lo cierto, sin embargo, es que ha hecho todo lo posible por mantenerse como el coordinador de los senadores de MORENA y no ha ido a declarar a la FGR.

Mintió cuando dijo que, ni como gobernador de Tabasco ni como secretario de Gobernación en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, supo de las relaciones criminales del secretario de Seguridad Pública en El Edén.

Y es una mentira porque, de acuerdo a las tarjetas informativas de la Secretaría de la Defensa Nacional, a Adán Augusto López Hernández se le había advertido de los nexos de Hernán Bermúdez con el crimen organizado; incluso en las filtraciones de Guacamaya Leaks se da cuenta de las sospechas del funcionario tabasqueño a Adán Augusto, ya como el responsable de la política interior del gobierno federal.

Lo anterior se conecta con la revelación de que los sobrinos del ex secretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, estuvieron involucrados en el contrabando de combustible e hicieron lo que quisieron en tan noble institución durante el anterior gobierno.

Si Rafael Ojeda fue advertido de las andanzas de sus sobrinos políticos con el huachicol fiscal, no se puede entender que no le haya informado a su jefe, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, que no es otro que el presidente de la República.

Aun con las muertes en circunstancias extrañas, algunas sucedidas en Manzanillo, este entramado vuelve a embarrar a los más altos funcionarios y liderazgos del sexenio pasado: además de Adán Augusto López Hernández, el almirante Rafael Ojeda Durán y sus sobrinos, así como los hijos de López Obrador, Andy y Bobby.

Y como el propio AMLO dijo, en reiteradas ocasiones, que no hay un solo negocio de altos vuelos que no lo sepa el presidente de México, su confesión debiera ser más que suficiente para ser llamado a declarar ante las autoridades correspondientes.

Porque todos los caminos de la corrupción llevan a Palenque.