Sinopsis de guion de ciencia ficción*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Hace menos de diez años la trama podría sonar interesante por original, si bien se presentaría básicamente como tema de ciencia ficción. La historia, en términos generales, se centraría en la violencia desbordada en un país, donde su sanguinario presidente se regodearía en impulsar hasta las últimas consecuencias una guerra en la que ya irían más de 50 mil muertos por ambos lados, incluidos los daños colaterales.

Ante la cerrazón del sanguinario presidente de cambiar la estrategia, puesto que habría iniciado la guerra para legitimarse en un cargo al que habría llegado mediante un gigantesco fraude electoral, el país se encontraría convulsionado, teñido de rojo a todo lo largo y ancho de su geografía, donde sus habitantes vivirían en permanente zozobra, temerosos de engrosar la lista de los muertos, los desaparecidos o los levantados.

En medio del infierno en el que se encontraría hundido el país, surgiría un grupo de hackers dedicados a asestarle golpes cibernéticos a los que de alguna manera resultarían nocivos para el pueblo, como lo son algunos medios de comunicación (principalmente los electrónicos, es decir, TV y radio), corporaciones policiacas del gobierno federal (infiltradas por la delincuencia a la que supuestamente combaten), al crimen organizado, etcétera.

Como decía al principio, hace menos de una década la sinopsis del guión de ciencia ficción descrito a grandes rasgos se hubiera escuchado interesante en cualquier estudio hollywoodesco (aunque los ejecutivos, generalmente yuppies ojetes de origen judío, no suelen leerlos); sin embargo, por lo que se refiere a México, el destino nos alcanzó.

En efecto: hoy ya es realidad lo que hubiera semejado ciencia ficción hace menos de dos lustros. Porque la violencia en el país se encuentra actualmente en su máxima expresión, el número de muertos crece cada día (y hay que ver en qué condiciones quedan los familiares), el sanguinario Felipe Calderón Hinojosa se niega a cambiar de estrategia (al fin que ninguno de los muertitos es de su familia) y hay unos hackers que, igual que muchos mexicanos, están hasta la madre por todo lo que sucede.

Ese grupo de hackers, que ha pasado de las palabras a los hechos, forma parte de un colectivo de personajes anarquistas conocidos por el seudónimo de Anónymus, cuya mayor acción hasta ahora podría ser la de dar a conocer los nombres de los políticos, de los policías y de todo tipo de personajes que se encuentran involucrados con el cártel de Los Zetas, de suyo el grupo criminal más sádico de cuantos existen en México.

Esta última maniobra de Anónymus podría ser muy riesgosa, puesto que también Los Zetas tienen sus propios medios para contrarrestar los golpes cibernéticos de los hackers, pero sobre todo que podrían tomar represalias como sólo ellos saben hacerlo, es decir, de manera cruel y despiadada.

Además, el grupo anarquista Anónymus quedaría entre la espada y la pared: no sólo Los Zetas estarán interesados en sabotear su intención de dar a conocer nombres, sino que también se las tendrían que ver con todos aquellos que, sin ser necesariamente integrantes de la organización criminal, tampoco estarán dispuestos a dejar que se les relacione.

A la fecha se desconoce si Aónymus cumplirá o no con su plan ya anunciado. No obstante, queda claro que la realidad supera a la ficción. De cualquier forma, la idea general para un guión de cine o para una novela ahí queda.

*Columna publicada el 3 de noviembre de 2011.