POR Jorge Octavio González
Hilario Geovanny Pérez Loera alias El Chihuas es el último eslabón de la cadena criminal que orquestó el asesinato del ex gobernador Silverio Cavazos Ceballos.
De acuerdo a la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la FGR, a cargo de Ulises Lara López, en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana se detuvo en Chihuahua al que señalan como el autor material del crimen contra el priísta.
Hay que recordar, sin embargo, que todos los involucrados en ese magnicidio aparecieron muertos en circunstancias sospechosas o fueron enviados a una muerte segura en un penal que dominaban sus enemigos; el último que quedaba en el organigrama criminal era El Chihuas.
El autor intelectual, señalado por la entonces procuradora de justicia de Colima, era Gerardo Mendoza Chávez, líder de una organización criminal; su abogado era Samuel Rodríguez Moreno, que tenía una relación jurídica de confianza con el capo, según lo dicho por Yolanda Verduzco Guzmán.
Los dos fueron asesinados: el primero en el penal de Puente Grande —enviado de Colima a una cárcel de Jalisco que domina el cártel enemigo de Mendoza Chávez— y el segundo cuando vino de visita a Colima y lo recibieron a tiros en una llantera de la avenida Felipe Sevilla del Río.
Otro de los implicados en el artero asesinato de Silverio Cavazos es Óscar Ulises Mariscal Ríos: él fue declarado desaparecido por las autoridades hasta que, después de varios años, fue encontrado muerto en estado de descomposición; era policía estatal y estaba adscrito al destacamento ubicado en el municipio de Ixtlahuacán.
Gerardo Mendoza Chávez fue encontrado en un rancho de Ixtlahuacán, donde se dice que siempre estuvo sin que las autoridades lo molestaran; el policía estatal Ulises Mariscal estaba adscrito al municipio de Ixtlahuacán.
¿Y saben a quién asesinaron años después? Al ex presidente municipal de Ixtlahuacán, Crispín Gutiérrez Moreno; como dato curioso, a los pocos minutos de que se informara su asesinato en la carretera Manzanillo-Guadalajara, la viuda del ex gobernador publicó un mensaje en sus redes sociales en donde decía, palabras más palabras menos, que se había hecho justicia divina.
La señora salió minutos después a aclarar que no se refería a la muerte del ex alcalde; sin embargo, en la narco-política las coincidencias no existen.
¿Qué tienen todas estas personas en común, además de haber tenido relación con el asesinato de Silverio Cavazos Ceballos? Información sobre los políticos de Colima que, por supuesto, brindaban protección a los criminales a cambio de dinero o favores especiales.
Ni en la FGE del Estado ni en la FGR se investigó al funcionario de Colima que, conociendo que Gerardo Mendoza pertenecía a una organización delictiva de Sinaloa, fue enviado a la cárcel donde dominaban los de Jalisco; quien dio la orden claramente quería muerto al delincuente, pues a tres días de ser ingresado a Puente Grande fue muerto a golpes por otro reo.
A Hilario Pérez Loera alias El Chihuas deben cuidarlo y protegerlo las autoridades que lo tengan en custodia; la información que tiene podría ocasionar un sismo en Colima por los políticos que podrían estar implicados en el asesinato de Silverio Cavazos.
Podían caerse candidaturas a alcaldías de la oposición y candidaturas de aliados del oficialismo a otros cargos de elección popular.
