POR PXPress
SI EN EL PASADO NEOLIBERAL la censura a los periodistas era más discreta y venía de los mismos directores de medios —previo una llamada o una reunión con algún operador del régimen— hoy es más descarado por las figuras que están anexando a la Constitución.
AL MARGEN DE LOS CASOS DE PUEBLA Y Campeche, que ya los abordamos en una de nuestras columnas editoriales de la semana pasada, otros casos de censura se dieron a conocer utilizando la violencia política de género.
EN COLIMA, EN LAS ELECCIONES del 2024, se hizo común denunciar columnistas y comunicadores por violencia política en razón de género, argumentando que las críticas se debían a que eran mujeres.
NADA MÁS FALSO QUE ESO: una mujer es cuestionada igual que un hombre porque ocupa, hoy más que nuca, en tiempos de mujeres, un cargo público; de ahí que sean sujetas al escrutinio público y tengan la obligación de rendir cuentas a los ciudadanos.
LOS CASOS ATÍPICOS, que ocasionaron indignación entre la sociedad, fueron los que sancionaron a una ciudadana de Hermosillo, Sonora, Karla María Estrella, y a la actriz Laisha Wilkins, por haber expresado sus opiniones en la red social X, antes Twitter.
EN EL PRIMER CASO, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió que la ciudadana incurrió en violencia política en razón de género en contra de la diputada federal Diana Karina Barreras, por haber escrito en X, antes Twitter, que la diputada del PT habría obtenido su curul gracias a su esposo Sergio Gutiérrez Luna, entonces poderoso presidente de la Cámara de Diputados, en el 2024.
EN EL CASO DE LA ACTRIZ Laisha Wilkins, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le notificó que tenía una denuncia por haber escrito, en una nota de Aristegui Noticias titulada «Dora la Censuradora: candidata a ministra de la SCJN pretendió censurar investigaciones de Televisa Leaks», lo siguiente: «Jaja Dora la censuradora jaaja». Así de ridículo.
LA CENSURA YA NO ES CONTRA los medios y los periodistas; ahora también alcanza a los ciudadanos que se expresan a través de las redes sociales. A ver quién será el primero en alzar la voz ante este tipo de atropellos, porque después, cuando ya nadie pueda escribir lo que piensa, será demasiado tarde.
