POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Héctor Arturo León Alam no es un improvisado ni nada que se le parezca; es un experimentado lobo de mar en el mundo del sindicalismo y de la política.
De ahí que sus últimas declaraciones, respecto al golpeteo de la regidora Azucena López Legorreta, suenan a sarcasmo: para el líder sindical, las críticas de la regidora de MORENA son de buena fe.
El propio Arturo León sabe que no es así.
El 22 de enero de 2021, por ejemplo, el secretario general del sindicato del ayuntamiento de Colima salió a los medios a señalar que Leoncio Morán Sánchez desvió 40 millones de pesos correspondientes a las cuotas y aportaciones de los trabajadores para su jubilación.
Y añadió que 37 millones 512 mil 719 pesos corresponden a las aportaciones que debe entregar el municipio y las aportaciones de los trabajadores del sindicato, pero también existen adeudos del Archivo Histórico, del Instituto para el Desarrollo de los Jóvenes y el Instituto de la juventud.
Recientemente, cuando se dio a conocer que el SAT retuvo una cantidad millonaria por un crédito fiscal pedido en la administración de Leoncio Morán, resulta que la institución que no hizo las aportaciones correspondientes fue el DIF Municipal Colima, cargo que ostentaba la hoy regidora Azucena López Legorreta.
La neo morenista ha sido cómplice de todas las corruptelas de Leoncio Morán. No se entiende, por tanto, que ahora se asuma como una férrea defensora de los recursos del ayuntamiento de Colima si nunca ha exigido, como lo hace ahora en esta administración, que su esposo responda por las acusaciones en su contra y regrese todo lo que se llevó y desvió para sus campañas políticas.
El golpeteo de López Legorreta tiene todas las intenciones de lastimar y de generar caos e incertidumbre entre la clase trabajadora de la comuna capitalina; para nada lo hace de buena fe, pues para eso se requiere ser buena persona y no haber incurrido en actos indebidos.
Una parte del oficialismo y sus medios le está dando cuerda a los berrinches de la regidora de MORENA y el golpeteo contra la actual administración municipal tiene tintes meramente políticos; en ningún momento hay una genuina preocupación por la situación de los trabajadores del ayuntamiento de Colima, pues la élite que representa Leoncio Morán y Azucena López no quiere a los trabajadores sindicalizados, a los que consideran holgazanes que lastiman las finanzas públicas.
Arturo León Alam fue bastante generoso al señalar que Azucena López critica a la administración municipal de buena fe.
No es así.
Azucena López Legorreta está en campaña y cada una de sus críticas tiene el objetivo de descalificar, de agredir, de mentir y de confundir a la clase trabajadora.
Lo cierto es que los trabajadores —sindicalizados, de confianza y demás— nunca estuvieron peor que cuando Leoncio Morán y Azucena López gobernaron el ayuntamiento de Colima en el periodo 2018-2021.
