Milena o el fémur más bello del mundo*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

Si hubiera que señalar una novela en la que se aborde con cierta profundidad el lacerante y actual tema de la explotación de mujeres (lo que anteriormente se conocía como trata de blancas, que ahora es simplemente la trata de personas) en México y en el mundo, visto desde la perspectiva de un mexicano, sin duda tendría que volverse la mirada hacía el siguiente título: Milena o el fémur más bello del mundo, del periodista y escritor Jorge Zepeda Patterson.

Hay algunas particularidades acerca esta novela lanzada al mercado en el 2014 y sobre las que hay que hacer hincapié: es la segunda entrega de lo que podría ser una trilogía donde los protagonistas son cuatro personajes a los que se les identifica como Los azules. Justamente por esta razón, por lo obvio que resulta ver que la de Milena es una continuación de Los corruptores, no se explica la razón por la cual resultó ganadora del Premio Planeta 2014, si se supone que el trabajo debía ser inédito.

El hecho de que Los azules sean protagonistas en dos novelas seguidas los descarta como inéditos. Puede ser que la historia sea nueva, pero no los personajes, quienes ya habían aparecido en Los corruptores. En fin: fuera de esos detalles que era necesario hacer notar, paso a continuación con el desarrollo de la intrigante trama que maneja con pericia Zepeda Patterson, aunque se trata de un escritor que está muy lejos de dominar correctamente el lenguaje.

Al puro entrón, mientras describe el encuentro sexual entre la protagonista y el magnate propietario de un periódico nacional llamado El Mundo (apenas disfrazado el nombre del real en el que está inspirado: El Universal), los problemas comienzan para la pobre Milena: el viejo tiene un deceso envidiable: muere –como los caguamos— en pleno acto, dejando en el más completo desamparo a su joven y hermosa amante, de la que era su protector.

Vale aclarar que la Milena del título, que es la protagonista de esta segunda historia en la que intervienen Los azules, es confundida con una prostituta rusa, aunque en realidad es de origen croata. Apenas de dieciséis años es raptada por traficantes de mujeres de Europa oriental para llevarla a la costa mediterránea de España, donde es explotada sexualmente por lenones de diversas nacionalidades: rusos, checos, españoles.

La vida de Milena  podría haber transcurrido igual que la de otras muchas jóvenes víctimas de la poderosa mafia europea dedicada a la trata de personas (primero, adiestradas en la prostitución de alto nivel, previa violación y una golpiza si no aprenden pronto; más adelante, tras haber dado sus mejores años en el oficio, convertirse en putas de segunda, en drogadictas o en difuntas antes de tiempo), si no es porque el destino la lleva a nuestro país, a donde llega huyendo para convertirse en amante de Rosendo Franco, el propietario de El Mundo que la protege mientras permanece vivo.

El problema es que, una vez muerto el magnate del periodismo mexicano, la vida de Milena pende de un delgado hilo, que es perseguida por los brutales mafiosos que la consideran una inversión que no están dispuestos a dejar ir tan fácilmente. Pero los asesinatos, los atentados y demás calamidades que se desatan en la búsqueda de la bella prostituta no justifican el costo económico que pudieran haber perdido los traficantes de personas, por lo que está claro que la mafia europea anda en busca de algo mucho más importante que su cuerpo.

En efecto: previo a su huida hacia México, Milena ya no sólo era una hermosa mujer que ejercía la prostitución entre la alta sociedad de la España mediterránea, sino que también se había convertido en asesina a instancias de un mafioso de origen español. En términos claros: Milena resultaba peligrosa lejos de sus captores europeos no sólo por lo que su cuerpo aún podía generar en ganancias por un buen tiempo más, antes de ser desechada como trapo viejo, sino por todo lo que sabía.

A este respecto, la joven prostituta contaba con un talento especial que no sólo le permitía poder hablar con facilidad cualquier idioma con sólo proponérselo, sino que también se le daba escribir muy bien sobre sus experiencias sexuales con sus innumerables clientes que desfilaron por su cama. Para el efecto, el texto incluso ya hasta tenía un título para llegar a ser publicado algún día.

Así, pues, la información que Milena poseía resultaba vital para la seguridad de la mafia rusa instalada en la España mediterránea. Y, una vez muerto el magnate del periodismo que la protegía, es cuando incidentalmente aparecen en escena Los azules, cuatro personajes que se conocen desde la infancia y que, ya adultos y con distintas actividades, continúan frecuentándose y apoyándose mutuamente, si bien en esta segunda parte adquieren mucha relevancia los que podrían denominarse como  Los azulitos, es decir, los hijos de Los azules.

Aunque ya han sido descritos en Los corruptores, no está por demás hacer notar que Los azules son cuatro personajes que encarnan a un columnista (el alter ego del propio Zepeda Patterson) del periódico El Mundo: la presidenta nacional del PRD, con un cierto parecido a la Rosario Robles en sus mejores tiempos de perredista; el experto en inteligencia nacional, ex director del Cisen y creador de su propia empresa del ramo, y un catedrático universitario, el más flojo de todos y que en Milena prácticamente es borrado del mapa, aunque en compensación es sustituido por su hijo.

*Columna publicada el 13 de abril de 2015.