POR Jorge Octavio González
La oposición en Colima no es más mezquina nomás porque no puede.
¿Quién estaría en contra de que alrededor de mil niños colimenses sean atendidos en un Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón?
Exacto: sólo la oposición.
Y hay que ser claros: aunque nadie votó en contra de otorgar 41 millones de pesos anuales al CRIT de Colima, como lo propuso el gobierno del Estado, en tribuna hubo críticas al proyecto y las abstenciones evidenciaron el nulo compromiso con la niñez en situación de vulnerabilidad.
Lo primero que se cuestionó de este recurso anual, que se hará por diez años, es que 41 millones de pesos es demasiado dinero.
¿Demasiado?
El presupuesto de egresos del gobierno del Estado es de 23 mil 4 millones 130 mil 279 pesos; si restamos 41 millones del total, el porcentaje destinado al CRIT de Colima sería apenas del 0.178%.
No representa ni un pellizco para el presupuesto total.
¿Saben qué sí fue un robo en despoblado?
El contrato leonino de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que se firmó en el gobierno de Silverio Cavazos, pero que los gobernadores que le sucedieron, como el de José Ignacio Peralta Sánchez, solaparan e incluso ampliaron.
El contrato que se amplió, por ejemplo, especificaba que se estaría pagando hasta el 2041 la cantidad de 170 millones 613 mil 585.73 pesos anuales; con el nuevo acuerdo que se hizo en la actual administración, sin embargo, el pago anual es de 71 millones 432 mil 478.12 pesos, que se realizarán hasta el 2034.
¿Algo dijeron los señores de Movimiento Ciudadano y de Acción Nacional al respecto? Nada: callaron como momias.
Un robo, un latrocinio descarado, era pagar hasta el 2041 la cantidad de 170 millones de pesos al año por una planta de tratamiento de aguas residuales que no funciona del todo bien; sin embargo, 41 millones de pesos anuales, hasta el 2035, se les hace una barbaridad, no obstante que es para el beneficio de alrededor de mil niños colimenses que sufren padecimientos graves en su salud y en su movilidad.
Otro de los argumentos de la mezquina oposición en Colima para negarse a destinar recursos al CRIT es que las asociaciones de asistencia privada no reciben el mismo trato, como lo afirmó en tribuna el panista Jesús Alberto Partida Valencia, en otros de sus arrebatos que nomás exhibieron su oportunismo.
Está claro que ninguna de las organizaciones en cuestión, mucho menos las instituciones de salud pública, tienen la capacidad de atender a niños con padecimientos graves: en un solo niño se pueden gastar millones de pesos para su recuperación, pero ni el IMSS ni el ISSSTE ni las asociaciones privadas tienen el recurso para cubrir montos estratosféricos.
El CRIT, sin embargo, sí tiene la capacidad. Y los 41 millones de pesos son sólo para la operación de la institución, porque lo demás lo pone la organización Teletón. No habría forma de que el gobierno del Estado pudiera cubrir todo lo que representa un Centro de Rehabilitación e Inclusión Teletón.
E incluso si se destinaran otros 41 millones de pesos al año a las más de 70 organizaciones civiles que trabajan con niños con discapacidad y temas de salud, como lo propuso el fraudulento Beto Partida, a cada una le correspondería 1 millón 14 mil 285.71 pesos anuales.
¿Con eso esperan atender a niños y a niñas que requieren tratamientos que rondan los millones de pesos para su recuperación? Imposible. No hay manera.
El CRIT, aunque le duela a la oposición que se refugió en Movimiento Ciudadano y en el PAN, tiene todo el equipo y personal médico que se requiere para atender a alrededor de mil niños colimenses que, ciertamente, tendrán altas posibilidades de recuperarse si son canalizados a ese centro de rehabilitación de Teletón.
En lugar de cuestionar un acto generoso, que vendrá a darle esperanza a niños que estaban condenados a quedar postrados en una cama o una silla de ruedas, en la oposición deberían dejar a un lado su mezquindad; no todo lo que se propone desde el gobierno tiene una intención oculta ni una doble agenda.
Y una última crítica que hicieron sobre el dinero al CRIT fue que cómo era posible que la mandataria estatal suscribiera un acuerdo que sería pagadero a su salida del gobierno del Estado.
Ni Rosa María Bayardo Cabrera ni Riult Rivera Gutiérrez, quienes son los que tienen más posibilidades de gobernar Colima en el 2027, tendrían problema alguno en continuar esta aportación para una causa noble.
De eso tenemos la plena seguridad.
