POR Jorge Octavio González
La pregunta es clara y sencilla: ¿les gustaría que las diputaciones plurinominales —locales y federales— se elijan por el voto directo y no por las cúpulas de los partidos políticos?
Porque, en medio del debate por la reforma electoral que pretende impulsar la presidencia de la República, el tema de las diputaciones de representación proporcional ha generado un ruido que evidencia el temor a perder los privilegios de unos cuantos.
Al margen de que la propuesta presidencial se presente hoy o mañana o pasado mañana, hay que hablar del asunto por lo que respecta a Colima.
Arnoldo Ochoa González, el eterno beneficiario de cargos por imposición y por la vía plurinominal, es un claro ejemplo de lo que la gente ya no quiere: sujetos antipáticos, corruptos y torvos, que sólo están en el poder por la generosidad de quienes están al frente de las dirigencias partidistas.
El actual diputado local, que se auto asignó el primer lugar en la lista de pluris antes de abandonar la dirigencia del PRI, ha tenido cargos desde hace más de 40 años sin que una sola persona haya votado por él en las urnas; de acuerdo al periodista Bibiano Moreno Montes de Oca, “el porro tiene que recurrir a las pluris para poder tener acceso a un Congreso de la Unión que le está vetado por la vía de la mayoría relativa”. CONCIERTO POLÍTICO, 1/03/2012.
Incluso la gubernatura interina de Colima la obtuvo tras ser electo por la mayoría oficialista a la muerte de Gustavo Vázquez Montes. Esa ocasión, sin embargo, será la única que logre llegar a ser gobernador del Estado: a estas alturas, ya disminuido y senil, difícilmente tendrá la aceptación ciudadana en las urnas.
Pero no es sólo Arnoldo Ochoa González el beneficiario de las pluris: en la pasada Legislatura, como parte de los compromisos de José Ignacio Peralta Sánchez, el ex gobernador impuso a su cómplice de corruptelas en el primer lugar de la lista de representación proporcional, nada más y nada menos que Carlos Arturo Noriega García, quien nunca asistía a las sesiones y sólo utilizó el cargo para no ser enjuiciado política y penalmente.
Antes, desde luego, otros nombres de políticos corruptos y sinvergüenzas fueron beneficiarios de las plurinominales; la cuestión es que ese sistema fue utilizado por los dirigentes partidistas para poner a sus amigos y socios en lugares seguros para entrar a las Legislaturas locales y federales, con lo que, además del fuero, se servían del cargo para hacer negocios al amparo del poder.
La propuesta de reforma electoral de la presidencia de la República, aunque al momento de escribir esta columna no se ha enviado a la Cámara de Diputados para tener la información completa, sí ha dejado entrever que se quiere quitar la facultad a los dirigentes de partidos políticos de designar a los candidatos a los cargos de representación proporcional.
El Verde Ecologista fue el primero en brincar: ellos, corruptos y meretrices de la política, siempre se han servido de las plurinominales para tener participación en el Congreso de la Unión y el Senado de la República; lo que menos les interesa es la verdadera pluralidad parlamentaria.
En Colima, sin embargo, ese viejo sistema ha empoderado a dinosaurios que, como Arnoldo Ochoa, jamás en su vida habrían sido diputados o senadores si hubieran tenido que hacer campaña en las calles y ganarse el voto de la gente.
Antes al contrario: debido a sus antecedentes de porro en el Grupo Universidad, amén de otros episodios vergonzosos que ya se han publicado en estas páginas, Ochoa González habría sido rechazado por la sociedad y enviado al basurero político de la historia desde hace muchos años.
Si se aprueba la reforma electoral presidencial, al menos en lo que tiene que ver con la asignación de plurinominales, en Colima ya no tendríamos como diputados a impresentables como Arnoldo Ochoa González, Beto Partida, Julia Jiménez, Jaime Sotelo García Calzonzin Inspector, Carlos Noriega García, entre otros.
