Los 7 mil 500 pesos por noche en Tokio

POR Jorge Octavio González

Carta de Andy López Beltrán tras su viaje a Tokio.

Andy López Beltrán definitivamente no parece hijo de su padre.

Mientras que Andrés Manuel López Obrador siempre demostró vivir de manera austera y nunca se le comprobó que saliera de vacaciones a países de primer mundo ni hacía ostentación de lujos, su hijo fue captado en Tokio, Japón, saliendo de una tienda de Prada.

Y mientras a López Obrador se le vio cerca de la gente y a ras de tierra, Andy López Beltrán no parece conocer lo que es el pueblo; incluso se le ve arrogante y soberbio, como todo un júnior.

Si las fotografías donde exhibieron el viaje a Tokio, Japón, fueron gasolina pura para la oposición y los medios de comunicación que se dieron vuelo con las críticas, la carta aclaratoria de Andrés Manuel López Beltrán terminó por hundirlo.

En primer lugar señaló que informó de manera verbal a Luisa María Alcalde Luján del viaje que emprendería, “luego de extenuantes jornadas de trabajo”, lo que mereció una cascada de cuestionamientos por nunca habérsele conocido un trabajo formal y no poder comprobar los recursos para tal viaje al medio oriente.

Tras indicar que se inició “una campaña de linchamiento político impregnada de odio, clasismo y calumnias”, desmintió que haya viajado en un avión privado o del ejército y que se haya hospedado en un hotel de 50 mil pesos la noche.

Eso es una vil calumnia, dijo: el hotel donde se hospedó costó 7 mil 500 pesos la noche, con el desayuno incluido. Baratísimo.

“No somos iguales, nosotros no somos corruptos y en mi caso desde niño aprendí, posiblemente antes que otros, que el poder es humildad, que la austeridad es un asunto de principios y que se debe vivir en la justa medianía como lo recomendaba el Presidente Juárez”, lanzó el júnior que, ciertamente, lo que menos tiene es humildad sino arrogancia y un enorme ego.

Al margen de que la carta es pésima y sólo exhibe su ignorancia y lo que no debe ser un manejo de crisis, lo que se ha ventilado en medios nacionales es que, en primer lugar, las fotografías que le tomaron en Tokio podrían venir desde el interior del partido en el poder y de la propia presidencia de la República.

El hecho de que haya mencionado que le avisó de manera verbal a la dirigente de MORENA de su salida evidencia que Luisa María Alcalde era de las pocas personas que sabía el itinerario de Andy López Beltrán en Japón.

Incluso se comenta que la exhibición de las fotos y la campaña de linchamiento en medios y en redes sociales tuvo el aval de la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Claro que López Beltrán debe estar molesto por las críticas que recibió y que sigue recibiendo, pero lo que más debe lamentar es que desde el poder, desde el movimiento que fundó su padre, estén emprendiendo estas campañas de golpeteo a su persona por ser una herencia maldita y por manchar al régimen que dice ser diferente y vivir en la plena austeridad.

Quedó claro que la leyenda de Andy López Beltrán, el heredero y gran operador político que presumían, no es tal; ha quedado demostrado que es un simple júnior que no sabe de las necesidades de la gente, que no conoce la empatía y que vive como si fuera el hijo de un sultán o jeque árabe.

Si para López Beltrán 7 mil 500 la noche en un hotel se le hace austero, es que no entiende lo que es la desigualdad y las décadas de sufrimiento y pobreza en la que han vivido cientos de miles de mexicanos, que esperaban en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador una vuelta de tuerca en la forma de administrar los recursos públicos.