POR Jorge Octavio González
Azucena López Legorreta se ha mimetizado tanto con Leoncio Morán Sánchez que hasta imita su comportamiento porril.
Pero no se confundan: la regidora morenista no es Locho Morán ni tiene las cualidades histriónicas del diputado federal.
Cuando Locho Morán confrontó a Martín Flores Castañeda afuera de una estación de radio, Azucena López tenía el único trabajo de grabar con su celular; así sucedió en otros episodios que protagonizó el ex alcalde de Colima, todos de pena ajena.
Ahora, ya como regidora del ayuntamiento de Colima, Azucena López pretende imitar la estridencia de Morán Sánchez; el problema es que a ella no se le da el espectáculo político ni tiene la capacidad de improvisar sobre los temas de interés.
La regidora es limitada y no tiene argumentaciones de peso para hacer una crítica demoledora: ella sólo lee un guion y trata de asemejarse a Locho Morán en cuanto a la mordacidad de sus cuestionamientos.
Sería interesante conocer qué opina sobre los múltiples temas que hay en la agenda nacional y local, sobre todo ahora que hay muchos asuntos pendientes por resolver; la cuestión es que es monotemática y utiliza su tiempo en su obsesión por demeritar el trabajo que se realiza en el ayuntamiento de Colima.
Y aquí también es incongruente doña Azucena: el tema recurrente en su agenda mediática son las finanzas públicas, cuando es de todos sabido que si hubo alguien que desvió recursos de la administración municipal para su campaña política, no enteró las aportaciones de los trabajadores al IPECOL y dejó de pagar el crédito fiscal solicitado por el DIF Municipal fue, sin duda alguna, Leoncio Morán Sánchez en la gestión 2018-2021.
Azucena López Legorreta lo sabe muy bien: ella fue titular del DIF Municipal cuando se pidió el crédito fiscal; el impago redundó en un cobro del SAT a lo chino a la actual administración de varios millones de pesos, que por supuesto generó un desequilibrio en las finanzas municipales.
Curioso que, aunque el crédito se solicitó en el periodo de Leoncio Morán, nunca se cobró en el trienio de Margarita Moreno, pese a que la regidora emecista utilizó los recursos como si fueran de su propiedad e hizo un despilfarro que hasta la fecha se sigue padeciendo.
No hay que ser malpensados: no vayan a creer que pretenden desestabilizar al presidente municipal por cuestiones políticas. Claro que no.
Hoy el tonto útil, como el payaso y porro que siempre ha sido, es Leoncio Morán Sánchez: desde su cómoda posición de diputado federal, sin tener la obligación de rendir cuentas a nadie, despliega una estrategia de guerra sucia que pretende le sea redituada en el 2027.
Y Azucena López Legorreta no se quiere quedar atrás: ella también quiere algo, lo que sea, aunque para ello imite la estridencia y el protagonismo de Leoncio Morán, un sujeto que no conoce de valores y ha traicionado a todos los que lo han ayudado en su carrera política.
Para desgracia de la sociedad colimense, que busca perfiles serios que los represente, Leoncio Morán y Azucena López son los políticos que tenemos y que hay que padecer.
