La soberbia de los diputados de Colima

POR Jorge Octavio González

Hay diputados en esta LXI Legislatura que no le ayudan en nada a la gobernadora por tener una agenda personal y otros por pecar de soberbia y arrogancia.

Es el caso de la legisladora Yomira Carrillo Barreto: además de tener limitaciones intelectuales, es, en el fondo, una legisladora a la que se le subió el poder y cree tener la legitimidad para burlarse de sus compañeros de la oposición, pero también de la sociedad en general.

Yomira Carrillo se cree la Citlali Hernández colimense, aunque hay mucha diferencia entre ellas en todos los aspectos; el caso es que desde la anterior Legislatura demostró no estar a la altura de lo que debe ser un diputado y sólo se dedica a leer guiones cargados de prejuicios para responder a los legisladores que hacen cuestionamientos al régimen.

En la sesión que se llevó a cabo el pasado 9 de julio, sin embargo, la diputada por Tecomán volvió a dar de qué hablar: ante una reforma por votarse, relativa al Código Fiscal del Estado de Colima, la legisladora salió con el lugar común de señalar que “ahora sí vamos a ser como Venezuela”, con esa pose de perdonavidas que le caracteriza.

Aunque la reforma en cuestión es importante para la mandataria estatal —ella misma la ha defendido en sus conferencias semanales—, con comentarios de ese tipo la diputada sólo genera animadversión y evita que la oposición se sume para darle mayor legitimidad a la propuesta.

Es cierto que la oposición en Colima apenas si asoma la cabeza para cuestionar al régimen actual; sin embargo, en toda democracia que se respete se pueden llegar a consensos entre todas las fuerzas políticas para hacer un frente en común que lleve a aprobar iniciativas de interés general.

La reforma al Código Fiscal del Estado de Colima es, como se dijo líneas arriba, importante para el gobierno del Estado por lo que ello significa para la captación de recursos producto de adeudos de los contribuyentes ante el fisco; tal vez no ha habido una eficaz explicación del área de comunicación social del Congreso del Estado para que la sociedad entienda los alcances de esta reforma, pero eso no significa que sea todo lo que tergiversa en tribuna el diputado del PAN.

Si hubiera diputados con oficio y humildad —la presidenta Claudia Sheinbuam Pardo ha dicho que el poder se ejerce con humildad— habría consensos con la oposición para sacar adelante la reforma al Código Fiscal del Estado de Colima; sin embargo, la soberbia y el poder los han convertido en vulgares ambiciosos que no escuchan más que a sus propios egos.

Que la oposición en Colima sea incompetente e incapaz de articular argumentos de valor no significa que desde el poder los puedan sobajar y humillar a tal grado de no tomar en cuenta ninguna de sus ideas; si sólo le bajaran un poquito a su arrogancia podrían lograr que los temas importantes para el gobierno del Estado pasen sin tantos cuestionamientos.

Lo cierto, sin embargo, es que los desplantes de los diputados oficialistas —como Yomira Carrillo Barreto, Glenda Ochoa, entre otros— no abonan en nada en la gobernabilidad que requiere la entidad, en especial en momentos donde el tema del combate a la inseguridad tomará otro giro por el cambio de estrategia del gobierno federal.