POR Jorge Octavio González

Arturo Escobar y Vega no podría haber destapado a Virgilio Mendoza Amescua como candidato del Verde Ecologista y de una posible alianza con Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura del Estado de Colima si no tuviera el aval y el conocimiento del propio senador de la República.
Por qué lo hizo y para qué es una pregunta pertinente por hacer.
Cuando Claudia Sheinbuam Pardo envió la iniciativa antinepotismo al Senado de la República, contrario a lo que hacían con Andrés Manuel López Obrador —no le movían ni una sola coma—, en esta ocasión no sólo la frenaron cuanto quisieron, sino que incluso desobedecieron la petición de la presidenta de la República y la aprobaron para aplicarse en el 2030 y no en el 2027, como estaba planteada de origen.
Ese acto de rebelión se debió a la alianza entre los dirigentes del Verde Ecologista y el mafioso Adán Augusto López Hernández: como esperan imponer como candidata a gobernadora en San Luis Potosí a la esposa del actual mandatario, para los planes de la franquicia del PVEM no era el mejor momento para evitar la herencia de cargos a familiares.
Claudia Sheinbaum, aunque en público no lo demostró, en el fondo enfureció con la actitud del patán de López Hernández y los aliados de conveniencia del Verde Ecologista; para que les quedara claro quién manda en el país y no menosprecien a una mujer, la presidenta solicitó a la dirigencia de MORENA que se modificaran los estatutos para que todos los candidatos del partido guinda—incluso los aliados del Verde y del PT que quieran una alianza en algún cargo de elección popular— obedecieran la ley antinepotismo propuesta por la presidenta de México y la apliquen en las elecciones del 2027.
Si bien en la Constitución se contempla hasta el 2030 que no se postule a familiares ni se hereden los cargos —como Evelyn Salgado Pineda y su padre Félix Salgado Macedonio en Guerrero y Saúl Monreal Ávila y su hermano David en Zacatecas—, en este 2027 tampoco lo podrán hacer porque los estatutos del partido así lo estipulan por órdenes de Claudia Sheinbaum Pardo.
Incluso los aliados del Verde Ecologista y del Partido del Trabajo que deseen ir en alianza con Movimiento de Regeneración Nacional en algún cargo de elección popular en este 2027, tendrán que respetar los estatutos; quien no lo haga así o no le convenga, como en San Luis Potosí, por ejemplo, lo más probable es que vayan solos y compitan entre aliados.
Lo anterior sirve para entender lo que está sucediendo en Colima y cómo esperan en el Verde Ecologista que desde el centro los premien con algunas gubernaturas gracias a su alianza electoral y en las Cámaras de Diputados y Senadores.
Tanto Virgilio Mendoza Amescua como sus jefes corruptos Arturo Escobar y Vega y Manuel Velasco Coello, en contubernio con el hampón Adán Augusto López Hernández, ven a Claudia Sheinbaum —y por extensión a la gobernadora de Colima— débil y esperan doblegarla con amenazas de ruptura en el Senado y en la Cámara de Diputados.
¿Por qué Virgilio Mendoza no hizo tremendo berrinche en el 2015 y en el 2021, cuando sí tenía más posibilidades de triunfo? Porque entonces los presidentes de la República eran dos hombres: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador y los dos tenían un expediente sobre el ex presidente municipal de Manzanillo.
Claudia Sheinbaum, como es mujer, creen poder someterla; el problema es que están muy equivocados si creen que, después de haberle modificado su ley antinepotismo y hacerle otras afrentas más, la presidenta de México va a premiarlos con candidaturas donde, como en Colima, no hay necesidad de ir aliados para ganar.
Además de que Claudia Sheinbaum también tiene el expediente que ha hecho que en dos ocasiones Virgilio Mendoza se baje de la contienda por la gubernatura del Estado.
Si Virgilio Mendoza no es candidato de una alianza con MORENA, tampoco lo va a ser por el PRI —Kike Rojas le cerró de plano las puertas por traidor— ni por el PAN —ellos ya tienen a su candidato a gobernador desde hace meses— ni mucho menos por Movimiento Ciudadano —las primeras en sabotear la idea serían Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro, férreas críticas del senador, que incluso lo denunciaron ante la Fiscalía Anticorrupción por el uso de la tarjeta American Express—.
¿Qué le queda? Ir por el Verde Ecologista, cuya presencia en Colima es ínfima, además de enfrentarse a los expedientes que están ansiosos por activarse en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.
Virgilio Mendoza perdió su oportunidad de oro en el 2015: si él hubiera competido con las siglas del PAN, habría ganado de calle a un José Ignacio Peralta Sánchez inflado por los medios de Colima y con la falsa idea de que a la entidad le iría bien por su cercanía con el presidente de México y su poderoso secretario de Hacienda.
Pero quién lo manda a ser corrupto.
