POR Jorge Octavio González
Si bien Tecomán es uno de los municipios más atrasados en infraestructura y tecnología y a muchos de sus habitantes les da miedo el progreso, como se los diría en alguna ocasión el entonces alcalde Elías Lozano Ochoa, lo cierto es que sus autoridades saben todo lo que sucede en esa parte de la costa del Pacífico.
No puede entenderse, por ejemplo, que haya habido decenas de fosas clandestinas sin que algunos funcionarios supieran de su existencia, en especial los mandos policiacos; desde luego que hay situaciones que es mejor dejar pasar para no meterse en problemas y enfrentar al monstruo de la criminalidad.
En Tecomán hay infinidad de fosas clandestinas, con cientos de cuerpos enterrados en ellas, sin que haya culpables o responsables que estén en la cárcel; todo lo que nos dicen es que están investigando y apuestan a que el tiempo olvide el terror.
Y si Tecomán es un cementerio clandestino que exhibe a nivel nacional la inexistente presencia de las autoridades municipales, ahora nos venimos a enterar que también hay pistas clandestinas donde aterrizan avionetas repletas de droga que vienen de otros países del sur de América Latina.
Hace días se dio a conocer el hallazgo de una avioneta con más de 400 kilos de cocaína proveniente de El Salvador, de acuerdo a Omar García Harfuch; esto fue desmentido por el presidente Nayib Bukele, quien señaló que dicha avioneta no había despegado de su país.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de México respondió, a través de sus redes sociales, que el CENAVI detectó una traza de interés a 200 km al sur a la altura de El Salvador; posteriormente se ordenó el despegue de aeronaves desde distintas Bases Aéreas Militares para interceptar la traza clandestina hacia los sitios de probable aterrizaje; al final aterrizó en una pista clandestina de Tecomán, Colima, donde tres personas de origen mexicano fueron detenidas con 427.65 kilogramos de cocaína.
Y entre que Nayib Bukele niega que la avioneta con droga haya despegado de El Salvador y Omar García Harfuch insiste que la traza de interés se detectó a la altura de ese país, lo cierto es que nadie está hablando de la pista de aterrizaje clandestina que, por lo que podemos deducir, tiene años funcionado para operaciones de este tipo del crimen organizado.
¿A poco nadie de los alcaldes de Tecomán, desde Elías Lozano hasta Armando Reyna Magaña, supieron que existía la pista de aterrizaje clandestina, así como en todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador nadie se enteró de los millones de litros de combustible que se robaban en tanquetas, en buques y en tractocamiones que transportaban por todo el país y que ahora sí se decomisan en operativos garcíalunescos de García Harfuch?
Es, sencillamente, inverosímil que ninguna de las autoridades municipales de Tecomán supiera nada al respecto; más bien lo que se deja entrever, como en las fosas clandestinas, es que hay una complicidad de la autoridad para que existan tanto las fosas como las pistas de aterrizaje siempre y cuando no alteren el orden público.
El secretario Omar García Harfuch estaba más interesado en promover el golpe al narco que dieron con la detención de la avioneta con casi media tonelada de cocaína que en asegurar la pista de aterrizaje clandestina de Tecomán.
Porque, después de lo sucedido, sería un despropósito que siguiera funcionando la pista clandestina para operaciones de los criminales.
