POR Jorge Octavio González
La senadora Mely Romero es una política profesional de la mentira: aunque dice en público que no quiere ser candidata a gobernadora de Colima, en privado hace todo para ganar la nominación.
Su papel como senadora de la República, en estos momentos, debería estar enfocada en la lucha por prohibir el nepotismo electoral en el 2027 y no en el 2030, como lo logró a través del chantaje el Verde Ecologista so amenaza de un rompimiento que desintegre la mayoría calificada en la Cámara Alta.
Para eso llegó como primera minoría al Senado de la República.
¿Pero qué es lo que está haciendo?
Está utilizando las instalaciones de la Cámara Alta para exhibir temas que, cuando estuvo el PRI gobernando Colima y ella era una de las beneficiarias de la repartición de cargos, ignoró por completo, aunque en el pasado comenzó el deterioro que hoy estalló por todos lados.
El tema del desabasto de los medicamentos, aunque siempre ha existido, hoy se ventila más por la facilidad con que la denuncia recorre las redes sociales; si en el pasado los medios no fueran tan corruptos y dependientes de los gobiernos, también se escribirían las historias que hoy se leen de pacientes y familiares que sufren por falta de medicamentos.
Esto no significa que por eso se debe ignorar lo que se denuncia; por el contrario, se debe poner especial atención en lo que hace falta para pedir y que haya en bodega más insumos si la demanda es alta.
Mely Romero Celis pidió a la Secretaría de Salud “que preste atención a #Colima, a lo que está ocurriendo como consecuencia de este actuar. Si faltan medicinas, que las envíen; si hay recursos y no llegan, que se investigue, pero que no sean las y los colimenses quienes paguen las consecuencias”.
Es muy cómodo, desde la máxima tribuna del país, denostar y despotricar sin ton ni son; la molestia que tiene es porque ella anhelaba ocupar la titularidad del gobierno del Estado, pero su debilidad de carácter y la falta de un proyecto vanguardista la hicieron morder polvo frente a la candidata de MORENA.
Hoy no le queda de otra más que criticar lo que ella, ciertamente, cree que le va a redituar votos para las elecciones del 2027; todo apunta a que su objetivo es ser la candidata del PRI y, si las condiciones se dan, también del PAN para ser la gobernadora.
Las últimas encuestas dadas a conocer, que por supuesto no tienen credibilidad alguna y son hechas a la medida, ponen a Mely Romero como la más viable priísta para alcanzar la nominación a la gubernatura; de la misma manera ponen a Sofía Peralta Ferro como una opción del panismo, incluso con mayor popularidad que Julia Jiménez, que tiene el carisma de una piedra.
La candidatura de la oposición, como ya lo hemos dicho en numerosas ocasiones, va a colapsar porque el PRI y el PAN tienen candidatos que pueden dar la pelea; lo más que puede suceder es que vayan solos, con la desventaja de que dividirán el voto y beneficiarán a la candidata del oficialismo.
Lo cierto, en todo caso, es que Mely Romero está haciendo todo lo posible por llamar la atención de los medios para ser considerada como una aspirante a contender por la gubernatura del Estado.
Porque ella, aunque diga que no, en el fondo anhela volver a ser la candidata, aunque ahora haya más posibilidades de sufrir una derrota colosal.