POR José Luis Santana Ochoa
La delincuencia organizada que controla gran parte del territorio nacional, incluidos los límites del estado de Colima con el de Michoacán, fuerzan a los pobladores a que rechacen cualquier presencia de “las fuerzas del orden”, léase soldados, marinos, guardias nacionales, policías ministeriales y preventivos, para no tener moros en la costa, pájaros en los alambres, tal como ha sucedido en la comunidad de Cerro de Ortega, municipio de Tecomán, con los bloqueos a la carretera costera hacia Lázaro Cárdenas.
La Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz y Seguridad en Colima puede integrar cuantas comitivas conformadas por las autoridades de los tres órdenes de gobierno tenga a bien, para “escuchar a las y los pobladores, dialogar y construir acuerdos, para poder culminar con los cierres de la carretera a Michoacán”, esfuerzo que se reconoce y aplaude, pero la solución de fondo al problema rebasa la capacidad de respuesta de las autoridades locales. En tanto el Gobierno de la República 4T-II no tome el toro por los cuernos como lo ha hecho en otras latitudes, los bloqueos carreteros limítrofes con Michoacán seguirán.
Le asiste la razón plena y le cabe todo el derecho al gobierno de Indira Vizcaíno Silva al rechazar firmemente la exigencia de los manifestantes de retirar de la comunidad y la región, las fuerzas del orden, dado que “es responsabilidad de estado velar por la integridad de la población colimense y por el cumplimiento de la ley”.
EL ACABO
Fue alrededor de las 3.30 de la madrugada del viernes 24 de julio de 2025 que las Fuerzas Federales retiraron el l bloqueo que llevaba ya varios días interrumpiendo la comunicación carretera en tan importante zona, intervención que pudo y debió haberse dado desde las primeras horas del mismo. Ojalá que en adelante se apliquen para que los ”movilizadores” que incomunican no vuelvan a sus andadas.
