POR Jorge Octavio González
Aunque la creación de nuevas alternativas políticas siempre es una buena noticia para la democracia, lo malo es que algunos de sus integrantes no pasan el tamiz de la honestidad.
Es el caso, por supuesto, de Somos MX, que acaba de nombrar a su consejo consultivo ciudadano, en donde destacan, entre otros, Javier Laynez Potisek, Ana Margarita Ríos Farjat y José Ramón Cossío, exministros en retiro.
Otros miembros son Ceci Flores y Adrián LeBaron, activistas que han vivido en carne propia la indolencia del gobierno; la primera es una madre buscadora y el segundo exige justicia por el crimen artero y cobarde de gran parte de su familia, incluidos niños.
Nombraron como dirigente nacional a Guadalupe Acosta Naranjo y a Ceci Flores como secretaria general; también es parte activa e importante Emilio Álvarez Icaza, un férreo crítico del actual régimen morenista.
Por eso no se entiende como, por ejemplo, entre sus filas está José Ignacio Peralta Sánchez, el ex gobernador de Colima que dejó sin recursos económicos al gobierno del Estado a seis meses de concluir su mandato y dejó sin salarios a la totalidad de los trabajadores por alrededor de cuatro meses.
Actualmente tiene carpetas de investigación en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y en cualquier momento puede ser inhabilitado para ocupar cargos públicos y eventualmente ir a la cárcel por diversos delitos, como su brazo financiero en el pasado sexenio, Carlos Arturo Noriega García.
Pese a que es un apestado en el PRI, por denigrar aún más la marca del tricolor por su desastrosa administración, Ignacio Peralta fue invitado por Alito Moreno Cárdenas para ocupar una cartera en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, donde nunca se ha hecho un deslinde del ex mandatario.
En Colima, por el contrario, sí lo hubo: Kike Rojas Orozco, dirigente estatal del Revolucionario Institucional, criticó duramente a Peralta Sánchez y agregó que nunca gobernó con los principios del PRI. “Fue un gobernante ausente y nunca se puso la camiseta como un buen priísta”, señaló.
Nacho Peralta, por si fuera poco, compró la franquicia de Movimiento Ciudadano en Colima y dejó a varios de sus operadores, los de mayor confianza, en la dirigencia y en los cargos de mayor importancia dentro del organigrama del partido; desde ahí buscó siempre negociar impunidad para su persona y los suyos, aunque estaba dispuesto a sacrificar a quien sea con tal de salvar su pellejo.
Ahora lo vimos como integrante de Somos México en la pasada asamblea nacional consultiva el pasado 21 de febrero. José Ignacio Peralta Sánchez busca protección política e impunidad: para ello se escudará en el prestigio y honorabilidad de varios de sus integrantes que, cuando ya tengan lista órdenes de aprehensión, saldrán a defenderlo y gritarán que es una persecución política en contra de uno de los suyos.
Lo primero que se especuló en Colima, cuando se dio a conocer que formaría parte del partido Somos MX, es que su ex asesor José de Jesús Dueñas García se iría con él para formar parte del partido en la entidad.
Ni tardo ni perezoso Chuy Dueñas salió a responder varias cosas al respecto:
Primero dijo que con su nombramiento quedaba acreditado que JIPS nunca tuvo que ver con el partido naranja. No necesariamente: tan tiene que ver que ahí están todos sus más cercanos, incluidos los que se enriquecieron al amparo del poder.
En segundo lugar dijo que la salida de Nacho Peralta (de dónde) a quien debilitaba es al PRI. Falso. El PRI ya está más debilitado que nunca: lo que veremos en los próximos días es una desbandada de operadores de MC que no están satisfechos con el trato que están recibiendo de parte de los dirigentes actuales.
Y en tercer lugar aseguró que no sería candidato de Somos México al gobierno del Estado.
La noticia, sin embargo, dejó tristes a más de uno: en MC ya no aguantan a Chuy Dueñas, por su arrogancia y sus desplantes —pasa por encima y sin recato de Margarita Moreno, a quien nadie le hace caso—, por lo que veían en su eventual incorporación en Somos MX una oportunidad para oxigenar al partido naranja y relanzarlo sin el estigma peraltista.
El caso de Ignacio Peralta es peculiar: es un sinvergüenza corrupto al que no le importó dejar sin comer a miles de familias con tal de no quedar mal con la banca y que hoy busca, a través de Somos MX, una estructura que le dé impunidad para no enfrentar las acusaciones en su contra.
Su mala reputación puede manchar al naciente partido de oposición.
