La extraña cordialidad de Marco Rubio con Sheinbaum

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Marco Rubio y Claudia Sheinbaum Pardo.

La tan esperada visita de Marco Rubio a México y la reunión de trabajo con Claudia Sheinbaum Pardo y el secretario de Relaciones Exteriores resultó tersa y respetuosa, sin reproches del hombre fuerte de Donanld J. Trump sobre la protección del gobierno mexicano a los cárteles de la droga.

Aunque en efecto no se firmó ningún documento sobre acuerdos de colaboración y coordinación, como lo anunció en repetidas ocasiones la presidenta de la República que se haría, hubo algunos planteamientos de palabra entre las dos naciones para reforzar el combate al fentanilo, el huachicol fiscal y el tráfico de armas.

¿Por qué el secretario de Estado de los Estados Unidos fue cordial y respetuoso con Claudia Sheinbaum Pardo? Porque, en primer lugar, todavía no sabemos lo que se dijo a puerta cerrada entre ellos ni lo que le pidió el funcionario trumpista a la presidenta.

El comunicado conjunto dejó en claro que habrá cooperación para los temas de interés de los dos, aunque más para el país del norte; las palabras elogiosas y el reconocimiento a la mandataria fue parte del protocolo y la estrategia del presidente de Estados Unidos para luego soltar el golpe.

La visita de Marco Rubio a México se dio en medio de un ataque de película a una lancha con droga que salía de Venezuela, con un claro mensaje para todo el mundo y para el propio Nicolás Maduro: ya no se limitarán a confiscar la droga que pretenden cruzar hacia los Estados Unidos, sino que emplearán todo su poderío para eliminar la amenaza criminal.

Bien el mensaje es para que el presidente de Venezuela tome nota del hecho, bien para que el gobierno de México deje la protección a las organizaciones terroristas extranjeras, bien para que el mundo entero sepa de qué es capaz el gobierno de Donald Trump.

Lo que sea que Marco Rubio le haya pedido o exigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lo sabremos eventualmente, ya sea con más envíos de líderes criminales a los Estados Unidos, más decomisos y destrucción de laboratorios donde se produce el fentanilo o, lo que más le interesa a la Casa Blanca, el arresto de políticos vinculados al crimen organizado, en especial los que formaron parte del sexenio anterior.