POR Jorge Octavio González
El desafío a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue evidente, hasta innecesario: Manuel Velasco Coello, uno de los líderes del Verde Ecologista, se acercó a Ruth González Silva, le levantó la mano y le dijo, frente a los medios de comunicación, que será la próxima gobernadora de San Luis Potosí.
El ex gobernador de Chiapas ni siquiera cuidó las formas; simplemente irrespetó a la presidenta de México.
Claudia Sheinbaum, incluso cuando en las Cámaras Alta y Baja llevaron la ley anti nepotismo hasta 2030, ordenó que en MORENA se aplicara en las elecciones de 2027; de esa manera nadie del partido guinda podrá ser candidato si quiere sustituir a un familiar en el cargo.
San Luis Potosí es emblema: la senadora Ruth González es esposa del actual gobernador y ella quiere ser la candidata del oficialismo al gobierno del Estado.
Ella puede ser la candidata si va por el Verde Ecologista, pero no tendrá el apoyo de Movimiento de Regeneración Nacional.
¿Y qué pitos toca en este asunto Virgilio Mendoza Amescua?
Pues que en estos momentos, cuando los dirigentes del Verde Ecologista están desafiando a la presidenta de México, el senador colimense se encuentra en una encrucijada: o respalda a su líder Manuel Velasco en su rebelión por la Reforma Electoral o sigue con su alianza de facto con el oficialismo en Colima.
Más claro: no puede mamar y dar de topes al mismo tiempo.
Pero el senador por Colima es un viejo lobo de mar: cuando las cosas se están calmando entre la dirigencia nacional del PVEM y la presidencia de la República, se hace presente y se toma fotos con liderazgos de MORENA; cuando las cosas están que arden, el sujeto se desaparece de la escena pública.
Y aunque ya ordenó que sus mercenarios de la tercera edad dejaran de golpear a la gobernadora, porque ya le leyeron la cartilla, en el fondo no deja de sentirse agraviado por el trato que recibe del oficialismo en Colima, como si en el sexenio de Ignacio Peralta no hubiera sucedido lo mismo o hasta peor.
Virgilio Mendoza lleva, con esta elección del 2027, tres sexenios esperando que la decisión del centro, el famoso dedazo y la concertacesión entre las cúpulas, lo señale a él para ser gobernador de Colima.
Se atiene como el eterno enamorado que espera paciente a que la mujer se divorcie o rompa su compromiso para llegar como chapulín a consolarla. Ese es Virgilio Mendoza: un chapulín que es capaz de hacer lo que sea con tal de salirse con la suya.
Pero en el oficialismo tienen la mejor herramienta para neutralizar las intrigas y traiciones de Virgilio Mendoza: los expedientes que tiene en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.
Ya lo dijo Pablo Gómez, dirigiéndose a los diputados y senadores del Verde Ecologista: “Ni uno solo de ustedes pasa una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera”.
Tampoco la pasa Virgilio Mendoza ni Gaby Benavides, a la que quieren hacer candidata a la presidencia municipal de Manzanillo si el favorito del oficialismo no resiste la andanada de embates que recibirá por su protagonismo y su pésimo papel como funcionario.
Lo que ya deben tener claro en el oficialismo de Colima es que Virgilio Mendoza Amescua es un traidor que sólo se mueve de acuerdo a sus propios intereses y nunca soltará el padrinazgo de Manuel Velasco y otros líderes del Verde Ecologista a nivel nacional porque de ahí reside la protección que aún le queda.
Si creen que por la presión que ejercen en San Luis Potosí les darán Colima están equivocados.
El propio Andrés Manuel López Obrador lo dijo alguna vez sobre Claudia Sheinbaum Pardo: “comparado con ella, yo soy fresa”. En el Verde Ecologista subestiman a la presidenta de México.
