La confesión de Virgilio

POR Jorge Octavio González

Virgilio Mendoza Amescua

Para los biógrafos y propagandistas de Virgilio Mendoza Amescua resulta de vital importancia mantenerlo como un aliado de la Cuarta Transformación por si las negociaciones entre los dirigentes nacionales logran colarlo como candidato a la gubernatura en el 2027.

«Soy aliado de la presidenta Claudia y de la gobernadora Indira», es lo que dijo el senador del Verde Ecologista tras ponerse en duda su lealtad hacia la alianza que lidera MORENA, concretamente cuando presionó al partido guinda para que hubiera piso parejo en el proceso interno para elegir a los candidatos a gobernador y a las críticas a Rosi Bayardo por el caos vial que genera la mala logística de ASIPONA en el puerto.

Para quienes analizamos la cosa pública de fondo, sin ver sólo lo que hay en la superficie, la afirmación de que es aliado de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de la gobernadora Indira Vizcaíno dice mucho: es aliado de Claudia e Indira… pero no de Rosi.

Y en ese sentido él interpreta que tiene la libertad de torpedear a la presidenta municipal de Manzanillo porque con ella no hay acuerdo alguno; el problema es que todos en la cúpula de la alianza MORENA-PVEM-PT saben que el proyecto para suceder a la actual mandataria es, precisamente, Rosa María Bayardo Cabrera.

Que sus operadores políticos y de medios en el ayuntamiento de Manzanillo no sepan cómo sacarla de la cascada de críticas de la oposición y de los golpeadores que tiene la ex alcaldesa en los medios es otro boleto; aquí lo cierto es que las señales hacia ese sentido —llevar a Rosi Bayardo a Casa de Gobierno— son más que claras, sobre todo porque recientemente acaban de alinearse Leoncio Morán Sánchez, Joel Padilla Peña y la diputada Evangelina Bustamante.

Locho Morán leyó perfectamente la situación política en Colima y de inmediato puso a sus estructuras al servicio del gobierno del Estado; de igual manera lo hicieron los señores Joel Padilla y Evangelina Bustamante, que manejan el negocio familiar del Partido del Trabajo y los CENDIS en la entidad.

El que no quiere ver la realidad es Virgilio Mendoza: insiste en que quiere ser el candidato de la alianza MORENA-PVEM-PT a la gubernatura del Estado en el 2027; de ahí las críticas a quien lidera todas las encuestas y preferencias y las presiones que ejerce para que en Movimiento de Regeneración Nacional haya piso parejo para la competencia.

Virgilio Mendoza actúa como Marcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández en la interna donde salió triunfadora Claudia Sheinbaum Pardo; el mismo Gerardo Fernández Noroña lo dijo sin ambages: “cuando participamos ya sabíamos a qué veníamos”, en clara alusión a que lo de la elección interna era mero espectáculo para legitimar la imposición de la hoy presidenta de la República.

Tras dejar ir dos veces la oportunidad de convertirse en gobernador, una para dejar pasar a José Ignacio Peralta Sánchez y la otra para dejar pasar a Indira Vizcaíno, las dos ocasiones por los expedientes que le mostraron, hoy el senador de la República espera que la tercera sea la vencida y que sus amigos corruptos del Verde, como Manuel Velasco y Aturo Escobar y Vega, negocien en la Ciudad de México el destino de los colimenses.

El amago de irse con la oposición si no hay piso parejo en el proceso interno de MORENA es otra muestra clara de que, mientras no lo llamen a cuentas desde las oficinas del Verde Ecologista a nivel nacional, Virgilio Mendoza seguirá coqueteando con sus amigos del PRI y del PAN para meter ruido en el oficialismo y continuará el golpeteo, a través de sus plumas a sueldo, en contra de Rosi Bayardo.

Y aunque los operadores políticos de la presidenta de Manzanillo no den una y sólo le generen problemas a su jefa, incluso pese a su pésimo trabajo y manejo de crisis en medios, los números no mienten: MORENA tendrá un sexenio más en Colima.