POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Quienes circulamos todos los días por las vialidades de Colima y Villa de Álvarez corremos el riesgo de sufrir un accidente en cualquier momento.
El problema es cómo reaccionamos ante esa situación; lo correcto es asumir nuestra responsabilidad, claro está.
Huir de la escena no es lo más honorable; es incluso cobarde.
Hace unos días, en el municipio de Colima, una jovencita del CBTIS 19 —llena de vida y alegría— tuvo la mala fortuna de ser víctima de atropellamiento.
La conductora de una camioneta, tal vez sin fijarse, la arrolló; el problema es que las heridas que le infligió fueron graves.
Las escenas de cómo tuvieron que llegar las autoridades para sacarla de debajo del vehículo fueron, en efecto, terribles; las manchas de sangre que se impregnaron en el pavimento provocaron escalofrío.
En un accidente, ciertamente, no hay culpables; lo que hay son responsables. Si la conductora no se fijó o no se dio cuenta que la atropelló, debió quedarse para hacerse responsable de los hechos.
No fue así: de acuerdo a la narración de los familiares, la señora sencillamente se fue del lugar y en ningún momento se puso en contacto con la madre de Yesenia Flores para ver lo de los gastos médicos.
Desesperada por la situación, con su hija en cama en un hospital de Guadalajara, la madre de Yesenia no tuvo otra opción más que exhibir a la responsable de lo sucedido en las redes sociales.
Lo que ella dice, que no se sabe si es cierto, es que la conductora tiene la protección de las autoridades; eso no es algo que se sepa a ciencia cierta, pero en este punto eso es lo de menos: ella quiere justicia y que le ayuden con los gastos que implica tener internada a una menor en una ciudad lejana.
El rostro de la conductora de la camioneta es harto conocido por todo internet; aunque haya cerrado sus redes sociales, hay un rostro y un nombre que la gente tiene en su mente y no va a parar de exponerla hasta que rinda cuentas de sus actos.
Entre más se esconda, peor será; ni todo el tiempo del mundo va a borrar el dolor que le provocó a una familia entera.
Lo mejor es que dé la cara y asuma su responsabilidad; la familia de Yessenia lo único que desea es que su niña vuelva a su casa, sea la misma de siempre y continúe con su vida y sus estudios.
