El tema de la clonación y los nazis*

POR Bibiano Moreno Montes de Oca

La que sigue es una invitación a los neonazis para que conozcan más sobre la historia de su “guía” Adolf Hitler (o sus similares) y lo que éste representa en el mundo.

Aunque el mal no está asociado con la infancia, sí puede darse si los padres son especiales. Por ello, cuando se habla de huérfanos, de inmediato nos remitimos a lo que son víctimas inocentes; sin embargo, si los padres o tutores tienen relación con el gobierno de los nazis (ese al que se le auguró con optimismo desbordante un gobierno mundial de mil años), entonces las cosas ya son para preocupar.

 Si bien la novela Huérfanos del mal no aborda una teoría nueva sobre los descendientes de los líderes de la Alemania nazi, no hay ninguna duda que su autor, el francés Nicolas d´Estienne d´Orves, nos ha brindado una historia intensa, apasionante, en la mejor tradición de lo que ya han hecho otros como el gringo Dan Brown, el italiano Umberto Eco y demás expertos en conspiraciones secretas.

Además, el escritor tiene a su favor un hecho indiscutible: Francia misma fue víctima de las hordas fascistas que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945, lo que dio origen a la llamada Resistencia. Por tal razón, puesto que el país galo formó parte muy importante de los acontecimientos históricos ocurridos durante la citada conflagración, es que buena parte de la trama tiene lugar (y no podía ser de otro modo) en la tierra del maestrazo Charles Baudelaire.

Pero antes de entrar en materia (que no es otra cosa que hincarle el diente a Huérfanos del mal), es bueno traer a cuento algunos antecedentes. En efecto, la teoría de Nicolas d´Estienne d´Orves ya había sido tratada anteriormente en la cinta clásica Los niños del Brasil, donde el doctor Mengele crea varios clones de Adolfo Hitler con el ADN de la sangre del dictador alemán que celosamente logra guardar en un frasco.

La idea del perverso y genial científico era usar a varias mujeres para que dieran a luz a los descendientes de Hitler en diversas partes del mundo y casi al mismo tiempo: llegado el momento, las mujeres serían desechadas, pues sólo habrían servido como un instrumento de un plan maestro. 

Los menores, previo adoctrinamiento, se convertirían en la edad adulta en los líderes que conducirían a los nazis de nuevo al poder en el mundo entero. Más que a niños, en la pantalla vemos a varios adolescentes con un asombroso parecido al líder alemán, quienes ignoran por completo su origen.

Pese a ser muy parecida la premisa del filme Los niños del Brasil y la novela Huérfanos del mal, la historia del francés Nicolas d´Estienne d´Orves tiene la gran virtud de ser bastante interesante, a pesar de que prácticamente el tema de los nazis había quedado –supuestamente– agotado desde hace tiempo. 

Al parecer, como lo hace notar el autor con su novela, existen muchas cosas que aún no se han dicho sobre los nazis o que se han explotado poco.

Justamente, en la segunda parte de la película Los gansos salvajes, unos neonazis planean y ejecutan un plan que consiste en liberar de la cárcel de Spandau a su célebre y único huésped por muchos años, Rudolf Hess, para que se convierta, como el símbolo que es, en el nuevo guía de sus seguidores que tiene en todo el mundo. 

La moraleja es que, una vez liberado, el viejo les echa un discurso pacifista a sus liberadores y se regresa, tan campante, a su prisión.

Bueno, en la novela Huérfanos del mal el preso de Spandau tiene una nueva participación: los días previos a su muerte fue visitado por una escritora que le había contado sobre los horrores que se daban en unas islas pertenecientes a Noruega, lugar donde nació y creció ella y otros personajes que adquieren gran importancia en el desarrollo y clímax de la trama. 

De hecho, a la par que se desarrolla la historia del autor real, también ocurre otro tanto con Leni Rahn (cuyo seudónimo es el de Marjolaine Papillon), una escritora ficticia.

La historia de Leni Rahn, una escritora que publica novelas con trasfondo nazi, se llama Halgadom, el archipiélago maldito. En ella, la autora describe fielmente su desarrollo de niña a mujer en un lugar donde se generan criaturas (aquí el autor entra más bien al terreno de la ciencia ficción, pero se le perdona por ser tan bueno en lo suyo: el thriller) que representan a la raza perfecta que tan cara resultaba a los ojos de los arios que pretendían dominar el mundo en el siglo pasado.

Así, paralelamente a la historia que transcurre en el presente siglo (de 2005 a 2006), Nicolas d´Estienne d´Orves nos remite a la era nazi por conducto de su alter ego femenino Leni Rahn, con un paso por 1987, la fecha en que Rudolf Hess muere en la cárcel de Spandau.

Y si bien fue el último que permaneció en una celda custodiada por guardias de la desaparecida URSS, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, otros también lo acompañaron pero se fueron primero: Albert Speer, arquitecto del régimen y ministro de Armamento; Baldur von Schirach, fundador de la Hitlerjugend (las juventudes hitlerianas), y otros cuyos apellidos fueron Keitel, Sauckel, Raeder, Dônitz…

A propósito de apellidos de nazis célebres, el autor de Huérfanos del mal hace notar un hecho curioso: su transmutación del alemán al castellano. Así, los que antes eran Schwôll, ahora son Scoledo; los que antes eran Mengele, ahora son Mangelado: los que antes eran Bormann, ahora son Barmonito. ¿Qué tal? O como bien dice uno de ellos: “es cuestión de sobrevivencia”.

Por cierto, el autor cuenta en su carrera literaria con varias novelas (una de las cuales es, precisamente, Huérfanos del mal, cuya edición en español corresponde al 2007) y varios libros de ensayos. 

*Columna publicada el 2 de diciembre de 2020.