El Operativo Robar de Riult

POR Jorge Octavio González

La postura de Riult Rivera sobre el Operativo Radar —que debiera llamarse Operativo Robar— es, con todas sus letras, autoritaria: no sólo permanecerá en los tres lugares donde funciona, sino que, encima de todo, están pensando en la posibilidad de ampliarlo a más puntos de la ciudad de Colima para continuar con el esquema de recaudación.

Los primeros cuestionamientos sobre la medida de multas por exceso de velocidad fueron ignorados por los funcionarios del ayuntamiento de Colima; para su muy limitada comprensión, los quejosos sólo manifestaban su molestia por ser exhibidos en la comisión de una falta a la ley de tránsito y vialidad.

Después, sin embargo, ya no fueron quejas aisladas; comenzaron a salir videos de personas que, con pruebas en mano, demostraron que el supuesto radar no funcionaba y que los policías municipales adscritos al Operativo Robar elegían a sus víctimas para extorsionarlos.

Un joven narró que venía en motocicleta detrás de un auto suyo que estaba fallando; su argumentación es que no podía ir a más de 80 kilómetros por hora debido a que seguía de cerca un vehículo que, por tener una falla mecánica, no podía ir a grandes velocidades.

Aun así, dijo en su testimonio en redes sociales, los policías municipales que lo interceptaron en pleno movimiento le dieron el ticket que, según ellos, demostraba que había superado los límites permitidos para transitar por la vialidad del tercer anillo periférico.

Días más adelante surgió otra denuncia: unos jóvenes que venían transitando en su auto fueron detenidos para darles el ticket que evidenciaba su supuesta falta al reglamento vial.

La falta fue desmentida por ellos mismos:

La agente que se hizo famosa en redes sociales, por principio de cuentas, actuó de manera prepotente y se dirigió con soberbia y altanería hacia los muchachos.

Lo peor es que, para su mala fortuna, el ticket que imprimieron tenía una fecha diferente al día en el que estaban; para que todos se dieran cuenta lo mostraron a la cámara del celular donde estaban documentando el suceso.

Pero no sólo eso: además de que el ticket tenía una fecha diferente, también tenía unas placas que no correspondían al auto detenido.

El caso, ciertamente, se hizo viral en redes sociales; la respuesta del presidente municipal de Colima, el mismo día que salió el video en PXPress y otros medios más, fue de una ignorancia y arrogancia total.

Dijo que el Operativo Robar es para la seguridad de los automovilistas y que no tendría razón de ser si la gente no rebasara el límite de velocidad; incluso dijo que están pensando en ampliar los lugares para implementar este operativo.

Lo que Riult Rivera no entendió es que nadie le estaba preguntando sobre los conductores que rebasan los límites de velocidad y son multados, sino de los testimonios que hablaban sobre extorsiones de los policías municipales que inventaban la supuesta falta vial.

De eso no habló y ni siquiera pasó por su cabeza que eso estuviera sucediendo; lo que él dijo es lo que seguramente leyó en la tarjeta informativa que le pasaron desde la inútil oficina de comunicación social: que quienes se quejan del operativo son los que manejan a exceso de velocidad, y que, si no quieren ser multados, simplemente no excedan los límites establecidos.

De nueva cuenta: lo que le preguntaron fue acerca de los testimonios en video donde demostraban que, como en el caso de los jóvenes detenidos por la policía municipal prepotente y soberbia, documentaron que el ticket que les dieron tenía una fecha diferente al día de la detención y placas que no correspondían al auto que manejaban.

El trasfondo de que Riult Rivera defienda con tanto ahínco el Operativo Robar puede deberse a que, de acuerdo a testimonios hechos llegar a esta redacción, la empresa que maneja el radar es Soluciones Tecnológicas, cuyo dueño es Eduardo Virgen, con nexos con ex funcionarios asesinados por el crimen organizado.

El presidente municipal y quien maneja la empresa del Operativo Robar tienen en común el nexo con los mismos ex funcionarios de triste memoria; no sería nada raro que estén coludidos para manipular el radar y sacar la mayor cantidad de dinero posible de los automovilistas que caen en sus garras.

Otro dato es que uno de los operadores de las multas, también empleado de Eduardo Virgen, es un sujeto llamado Jesús García, que laboró en las administraciones de Mario Anguiano Moreno y Federico Rangel Lozano, pero fue despedido por no pasar los exámenes de control y confianza.

El tema da para mucho más; por supuesto que nos daremos a la tarea de investigar más a fondo el negocio que hay detrás de este operativo que, con las pruebas que están saliendo a la luz, podemos darnos una idea de por qué lo defiende con tanta pasión.