El Mencho murió por amor

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Nemesio Oseguera Cervantes murió como muchos otros que se sentían invencibles: por amor.

Así cayó Joaquín Guzmán Loera: tras un seguimiento a Kate del Castillo y por conversaciones telefónicas interceptadas entre la actriz y el capo sinaloense.

Fue capturado la última vez mientras visitaba a su esposa y a sus hijas gemelas.

La historia, ciertamente, da para que los escritores más prolíficos de narcoseries realicen múltiples temporadas sobre la vida criminal de El Mencho.

Curioso, por cierto, que hasta la fecha ni siquiera haya una película sobre Nemesio Oseguera, como sí lo hay, por ejemplo, de El Chapo Guzmán, de Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y, no se diga, Amado Carrillo Fuentes El señor de los cielos.

En la línea temporal de la serie El Chapo, realizada por Netflix, se abarca la vida de los capos de la vieja escuela, como Don Neto Fonseca, Caro Quintero y otros que fundaron el cártel de Guadalajara; siguen con la historia de El Chapo Guzmán y El señor de los cielos; continúan con los Beltrán Leyva y la escisión que se dio entre el Cártel de Sinaloa y el surgimiento de Los Zetas.

Pero en ningún momento se habla de Nemesio Oseguera Cervantes El Mencho. Nunca. Ni siquiera cuando abordan el gobierno de Enrique Peña Nieto.

De igual manera en la producción de El señor de los cielos, de Telemundo: hasta el spin off de Dinastía Casillas, con El Gancho como el enemigo a vencer, aliado del general que personifica a Salvador Cienfuegos Zepeda, en ningún momento se hace referencia a El Mencho.

Tampoco en Narcos, de Netflix, que es una producción desde el punto de vista de las autoridades de Estados Unidos: ni una sola mención a la organización criminal de Jalisco.

Esto dice mucho.

Pero en fin: Nemesio Oseguera, de acuerdo a la versión de la Secretaría de la Defensa Nacional, murió mientras era trasladado en helicóptero a recibir atención médica.

Sospechoso. Inverosímil.

En la recaptura de El Chapo Guzmán, que se dio en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el propio Gerardo Fernández Noroña fue enfático en negar que el capo detenido fuera Joaquín Guzmán; lo sostuvo en todo momento y en cuanto foro se le puso enfrente.

Y era entendible: las autoridades han ocultado información a los mexicanos cuando se trata de operaciones contra criminales. Hasta la fecha, sin embargo, existe la versión de que Amado Carrillo Fuentes nunca murió en la plancha de operaciones; de ahí que la serie El señor de los cielos maneje la teoría de que, en efecto, el gobierno lo protegió para desaparecer.

En la campaña del 2015, mientras contendía por la candidatura del PRI a gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez salió a los medios a decir que se había aprehendido a Nemesio Oseguera Cervantes en un operativo; minutos después se desmintió la versión y hasta tuvo que eliminar el video que hizo al respecto.

Sobre El Mencho había un sinfín de especulaciones: desde que ya había muerto por un problema renal hace muchos años —pero se mantuvo la versión de que controlaba el cártel para que continuara unido—, hasta este fin de semana, cuando hay quienes están señalando que nunca abatieron al capo, sino que, mientras era trasladado por los militares, negoció su liberación y volvió a desaparecer en la sierra.

Es normal, hasta cierto punto, que la gente no crea en lo que dice el gobierno; menos en este caso que, por ejemplo, sólo tenemos la versión y la palabra de la SEDENA, mas no una confirmación de un cuerpo, un análisis de ADN, un video donde se vea el enfrentamiento o una foto cuando lo tienen en su poder, como en su momento hicieron con el cadáver de Pablo Escobar cuando lo abatieron en la azotea de la casa donde se estaba escondiendo.

¿Es necesario una prueba de que el cuerpo que tienen en su poder es de Nemesio Oseguera Cervantes?

Lamentablemente sí.