POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Claudia Sheinbaum Pardo, cada que habla del tema, siempre ha manifestado incertidumbre y hasta cierto temor sobre lo que podría decir Ismael El Mayo Zambada a las autoridades de los Estados Unidos.
Lo que no se entiende, desde luego, porque a ella no se le ha relacionado con ningún grupo criminal ni hay investigaciones abiertas en México ni en Washington acerca de financiamiento de organizaciones criminales a sus campañas políticas.
El problema, sin embargo, es que a quien sí se le señala y se le investiga por nexos criminales es a Andrés Manuel López Obrador y a su círculo más cercano, comenzando por Adán Augusto López Hernández y el nombramiento que hizo del secretario de Seguridad Pública en Tabasco de quien, desde el gobierno, creó el cártel de La Barredora.
Ismael Zambada García acaba de declararse culpable de dos cargos relacionados con el narcotráfico este lunes 25 de agosto en una Corte de Brooklyn; en la audiencia el abogado del capo leyó un documento en donde resumió 50 años de vida criminal de su cliente.
“Como jefe de mi red criminal corrompimos a policías, mandos militares y políticos para que nos dejaran operar libremente”, fue una de las confesiones que más se difundieron a través de los medios de comunicación y las redes sociales, por el impacto que sus palabras tendrán en el mundo político de México.
Aunque el abogado Frank Pérez negó en entrevista con los medios que su cliente hablará más acerca de lo que sabe del mundo criminal ante las autoridades de los Estados Unidos, lo cierto es que no hará falta: todo lo que dijo y confesó ya lo tienen en las agencias estadounidenses para ser utilizado cuando sea oportuno.
¿Y cuándo será eso? Cuando Donald J. Trump quiera presionar al gobierno de México para que haga lo que desee; el arsenal que tiene basta y sobra para poner de rodillas a Claudia Sheinbaum y a todos los funcionarios y dirigentes partidistas que se vieron beneficiados por la injerencia de los grupos criminales en las elecciones.
Si bien El Mayo Zambada ya no hablará ni confesará nada más, como lo advirtió su abogado Frank Pérez, sólo es cuestión de tiempo para que, desde Estaos Unidos, se filtren a la prensa mexicana los nombres y las operaciones de quienes han estado vinculados con el crimen organizado.
