POR Jorge Octavio González
Adán Augusto López Hernández se aferra a su cargo como a un fierro ardiendo.
Lo que no sabe es que tarde o temprano, pareciera que más temprano que tarde, tendrá que dejar la coordinación de los senadores de MORENA y su escaño mismo.
Ya no es sólo su relación con Hernán Bermúdez Requena, el secretario de Seguridad Pública que nombró en el gobierno de Tabasco y que creó la organización criminal La Barredora, sino el descarado ingreso millonario que recibió en dos años por alrededor de 79 millones de pesos.
¿Cuál es el problema si, como el mismo “hermano” de López Obrador afirmó, ese dinero ingresó a sus cuentas de manera legal y se pagaron los impuestos correspondientes?
Pues, por principio de cuentas, que en 2023 y 2024 ya no era secretario de Gobernación y andaba en plena campaña como corcholata y después como coordinador de la campaña de Claudia Sheinbaum Pardo.
¿Por qué recibió alrededor de 79 millones de pesos en un lapso de dos años? Porque se creyó tan poderoso y protegido por su amigo y hermano AMLO que no dudó ni un segundo en ofrecer sus servicios profesionales a empresas que, de acuerdo a la información que se ha ventilado, fueron calificadas como fantasmas por el propio Servicio de Administración Tributaria.
Al margen de que estas transacciones evidencian un clarísimo conflicto de interés —pues algunas de esas empresas fueron contratistas cuando fue gobernador de Tabasco—, los impuestos que pagó por esos millones corresponden apenas al 2.4%, cuando cualquier otro empresario tendría que haber pagado el 35 por ciento.
Alrededor de Adán Augusto López Hernández se ciernen un sinnúmero de irregularidades y actos de corrupción que, por supuesto, están afectando al movimiento que hoy por hoy encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Quienes conocen del tema aseguran que la presidenta de México le ha pedido en más de una ocasión a Adán Augusto que se retire de la coordinación para no seguir manchando al partido; incluso dicen que le han ofrecido la embajada de México en Cuba para que no sea perseguido por las pesquisas que hace la Fiscalía General de la República y los Estados Unidos sobre él y su familia.
Pero es tan soberbio y cree que el manto de impunidad de Palenque lo va a proteger que desafía a la presidenta de la República y a quienes le han pedido que, por el bien del movimiento, se haga a un lado: Adán Augusto va a negociar demasiado cara su salida si es que, en efecto, tiene el interés de soltar el poder que tiene como coordinador de los senadores de MORENA.
Lo cierto es que Adán Augusto, aunque no lo sabe, ya es un apestado político: todas las acusaciones que se han hecho públicas —todavía falta saber si hay más que no se han dado a conocer— han salido del propio gobierno de la República: en las investigaciones de la FGR está su nombre en el huachicol fiscal y los ingresos millonarios que sólo el SAT tiene en su poder.
A estas alturas nadie duda que todas las acusaciones contra Adán Augusto tienen el visto bueno de Claudia Sheinbaum.
