El dilema de Mario Delgado: ¿Colima será su exilio dorado?

POR Luis Fernando Moreno Mayoral

Primero que nada hay que señalar que la especie de que Mario Delgado Carrillo quiere ser gobernador de Colima no surgió por generación espontánea ni por desconocimiento de la política local y nacional del autor de esta columna.

En la entidad, si pueden observar, hay oficiosos que representan los intereses del pasado reciente, lleno de oscuridad y corrupción, que continuamente están metiendo al secretario de Educación Pública en la contienda colimense del 27.

Aquí lo hemos dicho: sus promotores en Colima son los que hablan por el PRI criminal y obsoleto que alguna vez gobernó y que quiere regresar por sus privilegios.

Pero también ha habido afirmaciones muy claras de comentaristas de medios de la Ciudad de México al respecto: Salvador García Soto, Héctor de Mauleón y Raymundo Riva Palacio, por mencionar a tres de los más importantes e influyentes columnistas del país.

Ellos no manejan información de dudosa procedencia ni borregos; si escribieron eso es porque el mismo Mario Delgado se encargó de hacerles saber sus pretensiones políticas.

Pero una cosa es que quiera ser gobernador y otra cosa que realmente suceda.

Mario Delgado, como lo hemos manifestado, no tiene arraigo político en Colima. Ni siquiera tiene arraigo familiar: sus hijas y esposa viven en la Ciudad de México fuertemente custodiadas.

La tía Queña y la prima Sheila, por el contrario, vivían en una zona marginal de Colima y sobrevivían vendiendo comida y pasteles todos los días; no recibían el respaldo económico y político de ninguno de sus influyentes familiares: ni de Mario ni de Felipe ni de Leticia Delgado Carrillo.

El artero asesinato de la señora de 72 y su hija de 49 años, a manos de criminales sin piedad y desalmados, vino acompañado de un claro mensaje para el ex poderoso dirigente nacional de MORENA: no lo quieren en Colima.

Y si a eso le sumaos las investigaciones en México y Estados Unidos por su relación con Sergio Carmona Angulo El Rey del Hiachicol y el financiamiento a campañas electorales con dinero de una organización criminal, la carrera política de Mario Delgado ha terminado.

Aunque en MORENA no congelan a los suyos ni los entregan a la justicia, como sucedió con Alejandro Gertz Manero y recientemente con Adán Augusto López Hernández, es probable que Mario Delgado quiera tener su exilio dorado en Colima.

La pregunta, en todo caso, es la siguiente: ¿la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le cumplirá el capricho?

O más claro: ¿la gente de Colima lo permitirá?