POR Jorge Octavio González
Los diputados del Congreso del Estado de Colima son, además de ineficientes y corruptos, caros y con demasiados privilegios.
Hace unos días, en la mañanera del pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desglosó los costos por diputado en cada entidad de la República; ahí se pudo observar la enorme cantidad de privilegios que gozan los Poderes Legislativos en México.
El Congreso del Estado que más recibe recursos es Baja California: la entidad tiene una población de 3 millones 769 mil 20 personas, 25 diputados, un presupuesto anual de 871 millones 687 mil 582 pesos, y cada legislador les cuesta 34 millones 867 mil 503 pesos.
El Congreso del Estado de Colima, por el contrario, arroja los siguientes números: la entidad tiene una población de 731 mil 391 personas, hay 25 diputados, el presupuesto anual es de 129 millones 250 mil pesos y cada legislador nos cuesta 5 millones 170 mil pesos.
Aunque puede parecer que en Colima los diputados locales no son caros de acuerdo al nivel de población que hay, lo cierto es que sí lo son: los legisladores perciben demasiados recursos por ir una o dos veces a la semana al Poder Legislativo, sin que sus inasistencias e improductividad sean sancionadas conforme a la ley.
5 millones de pesos nos cuenta un sujeto como el septuagenario Arnoldo Ochoa González: además de ser un diputado senil que no representa a nadie, el priísta y ex porro del Grupo Universidad no aporta nada a la sociedad.
5 millones de pesos nos cuesta un altanero y farsante diputado como Beto Partida: su función en el Congreso del Estado es subir a tribuna a lanzar improperios y ejercer violencia política en razón de género —recuerden a “la señora esa”, cuando se refirió a Viridiana Valencia Vargas— sin consecuencia alguna.
Eso sí: se puede ir a Talpa para que la deidad le dé más huesos en el futuro, mientras curiosamente le roban las placas de su carro y después sale a decir que no se responsabilizaba del mal uso que le pudieran dar. ¿? ¿Pues en qué anda metido, diputado?
5 millones de pesos nos cuesta Sofía Peralta Ferro: la eterna candidata en campaña, bien en las cabalgatas de Villa de Álvarez, bien a donde acuda, recibe recursos sólo por aspirar a la candidatura de su partido a la presidencia municipal de La Villa. ¿Propuestas? Ni una sola viable: ahí está, por ejemplo, la iniciativa para que todas las escuelas públicas impartan clases sobre las tradiciones de Colima, cuando desde hace años eso ya se realiza.
5 millones de pesos nos costó, en la Legislatura pasada, Carlos Arturo Noriega García: nunca asistió a las sesiones ni presentó propuestas; casi al final de la gestión solicitó licencia para irse a la campaña de su esposa a su fallida reelección en el ayuntamiento de Colima. Ingresó como cuota de impunidad de José Ignacio Peralta Sánchez.
5 millones de pesos nos costó, también en anteriores Legislaturas, Rogelio Rueda Sánchez: aunque era el que inclinaba la balanza, por las mañas que acumuló en el otrora partidazo, utilizó su diputación para obtener como moneda de cambio una notaría en Manzanillo, que sin problema alguna le dio su amigo Ignacio Peralta.
Cuando la presidenta de México presentó estos números, después de exhibir los enormes costos y privilegios que tienen los diputados locales en cada entidad federativa, también propuso que la gente fuera la que decidiera si se continuaba gastando estas cantidades en los congresos estatales mediante una consulta pública.
El dinero, contrario a lo que dicen los beneficiarios de los recursos, se iría a los Estados y Municipios que así lo requirieran; iría a las necesidades de la gente, pues.
Y entre los privilegios que gozan los actuales diputados, como sucedió en otras Legislaturas, es su fondo de ahorro: si cada legislador ahorra 10 mil pesos al mes, que se descuenta de su nómina, el Congreso del Estado le aporta otros 10 mil más.
Si en el año el diputado ahorra, en esa dinámica, 120 mil pesos, el Poder Legislativo le da otros 120 mil pesos, sumando la cantidad de 240 mil.
La empresa Axel Capital tenía un rendimiento de alrededor de 10 a 15% de los ahorros en el mes; aun así las autoridades lo consideraron un esquema de lavado de dinero y cuando comenzaron las investigaciones la empresa quebró y dejó de pagar a sus clientes.
En el Congreso del Estado, sin embargo, el rendimiento es de 100% ¡Del cien por ciento! Pero ninguna autoridad, de ningún nivel ni de la Unidad de Inteligencia Financiera, se toman la molestia de investigarlos.
Un ciudadano común, por ejemplo, no podría meter su dinero en el Congreso del Estado para tener el rendimiento del 100%.
Los diputados locales, luego entonces, gozan de privilegios que los demás no tienen.
Y en Colima también se deben recortar los gastos para el Congreso del Estado.
