POR Jorge Octavio González
Aunque muchos no se dieron por aludidos, lo cierto es que los lineamientos aprobados en el Consejo Nacional de MORENA el fin de semana pasado llevaban destinatarios muy específicos que, ciertamente, ahora deberán acatar al pie de la letra si pretenden ser candidatos en el 2027.
Todo inició porque la senadora Andrea Chávez Treviño, parte del grupo del mafioso Adán Augusto López Hernández, estaba en flagrante campaña anticipada para ser la candidata de Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura de Chihuahua, que se disputa hasta dentro de más de dos años.
Las caravanas de la salud, exhibidas en su momento por Latinus, donde camionetas acondicionadas con medicamentos y todo el dispensario necesario estaban rotuladas con su rostro y nombre, y cuyo costo, de acuerdo al medio de comunicación, era de 10 millones de pesos cada una, prendieron todas las alarmas en Palacio Nacional, desde donde vino la orden a Luisa María Alcalde Luján para que pudieran frenar a la acelerada senadora.
Andrea Chávez Treviño negó, en todo momento, que su activismo en Chihuahua y las caravanas de la salud, financiadas por un empresario beneficiario de gobiernos de MORENA y amigo personal del gánster Adán Augusto López Hernández, fueran actos anticipados de campaña y mucho menos que todo fuera ilegal.
Claudia Sheinbaum Pardo, en una mañanera del pueblo, sin decir su nombre se refirió a la senadora y sugirió que debiera haber reglas claras al interior de MORENA para que algunos de los militantes no violaran la ley electoral ni se adelantaran a los tiempos de campaña para no ser mal vistos ante la sociedad mexicana, que, por supuesto, tiene una lupa en cada funcionario para evitar los excesos que los gobiernos anteriores llevaron a cabo sin pudor alguno.
Fue hasta este fin de semana que se pudo llevar a cabo el Consejo Nacional de MORENA. Ahí, por ejemplo, la dirigente Luisa María Alcalde leyó la carta que envió la presidenta de la República y varios de los presentes se escondían cada que mencionaban algún exceso que ahora no se podrá permitir en el partido oficial.
Sobre los lineamientos, en el apartado de Austeridad Republicana y Vocación de Servir, dice que, “quien aspire a representar a MORENA, debe practicar la austeridad republicana como forma de vida y principio de acción pública, conducirse son sobriedad y sin ostentaciones y ejercer el poder con honestidad, humildad, sencillez y vocación de servir”.
Tampoco se deben utilizar recursos humanos, materiales o financieros de carácter público para beneficio personal, familiar, gremial o de grupo, o con fines distintos a sus actividades oficiales, representativas o partidarias.
No deben realizar viajes aéreos en primera clase o utilizar vehículos aéreos privados, sin importar el origen del recurso erogado para tal efecto.
No deben utilizar vehículos blindados, servicios de seguridad privada o personal de apoyo excesivo, salvo cuando existan razones de seguridad que lo justifiquen.
Tan solo en estos lineamientos —porque hay muchos más que después analizaremos— los destinatarios son perfectamente identificables: Andrea Chávez Treviño y la utilización de recursos públicos y privados para promover su imagen con el objetivo de alcanzar la gubernatura de Chihuahua; también Ricardo Monreal Ávila y su gusto por viajar en vehículos aéreos privados con su compadre Pedro Haces, así como José Gerardo Fernández Noroña y su proclividad a viajar en vuelos de primera clase en aviones comerciales.
Cínicos como son Andrea Chávez, Ricardo Monreal y Fernández Noroña, no se sintieron en absoluto aludidos por los lineamientos aprobados por el Consejo Nacional de MORENA el pasado fin de semana y señalaron, al menos en el caso de la senadora, que continuará con sus caravanas de la salud en Chihuahua financiadas por el empresario y contratista favorito de gobiernos morenistas y amigo personal del hampón Adán Augusto López Hernández.
Les guste o no, lo acaten o no, esta fue una muestra de fuerza de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hacia quienes vienen disputándole el poder desde que asumió la presidencia de la República, sobre todo a quienes no le hicieron caso y dejaron hasta el 2030, y no al 2027 como quería la presidenta, la ley anti nepotismo.
Quedaron exhibidos Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal, Pedro Haces y Gerardo Fernández Noroña, quienes no ven a Claudia Sheinbaum como la líder del movimiento ni a quien le deban su actual posición.
