Bono de subsistencia

POR José Luis Santana Ochoa

Las diputadas federales del Partido Movimiento Ciudadano, Dora Patricia Mercado Castro,  Laura Ballesteros Mancilla y Jessica María Guadalupe Ortega De La Cruz, Presidente del Consejo Nacional de MC; y la Vicecoordinadora Nacional de Mujeres en Movimiento, Lidia Rojas Fabro, fuerza femenina naranja, el martes 26 de agosto de 2025 viajaron desde la ciudad de México a la de Colima, para expresar su respaldo a las ex morenas Fosfo-Fosfo Griselda Martínez M, seis años alcaldesa de Manzanillo; y Martha María Zepeda Del Toro, Secretaria de ese H. ayuntamiento en el mismo periodo, y a otros  ex funcionarios y ex regidores de la administración municipal porteña, vinculados a proceso por los presuntos delitos de peculado , uso ilícito de atribuciones y facultades, y violación a la ley que establece las bases para las remuneraciones de los servidores públicos.

Mercado Castro no se anduvo por las ramas. Además de justificar el “bono de subsistencia” de alrededor de 35 millones de pesos de las contribuciones del pueblo bueno porteño que la ex alcaldesa, algunos de sus regidores, funcionarios de primer nivel y empleados de confianza recibieron locos de contento al final de su segundo ejercicio trianual, se declaró puesta y dispuesta a “presentar una propuesta para que cada final de administración se aprueben partidas para liquidar a los alcaldes, regidores, funcionarios de primer nivel y trabajadores de confianza, bono de subsistencia que tiene que repartirse desde la presidenta municipal, hasta el último trabajador, pues salen del municipio, y sobre todo los funcionarios más altos por lo menos en los siguientes tres años saben que no podrán tener otro trabajo en una función pública”.

Quizá los “funcionarios más altos” que la diputada Mercado Castro conoce, son de los garbanzos de a libra que solamente reciben sus sueldos y prestaciones estipulados, nada extra como serían, por ejemplo, los moches en efectivo por el otorgamiento de licencias, permisos, contratos de obras y servicios, amén de otras entradas por debajo de la mesa. Por honestos, al quedar fuera del presupuesto municipal se las ven negras para reincorporarse a otros empleos en otras áreas del sector público.

Desde la “Casa Naranja”, la diputada del “Bono de Subsistencia” calificó el proceso penal en contra de sus nuevas compañeras de partido, exregidores y ex colaboradores de ellas, como una “persecución política”, misma tónica de la suspendida regidora Zepeda Del Toro que jura y perjura que la persecución en su contra “responde a una estrategia política de la gobernadora para allanar el camino a su sucesora. Todo esto es porque la gobernadora tiene miedo de perder el gobierno del estado”, ante Martha María o Griselda, se colige.

En tanto Doña Dora Patricia logra que el “bono de subsistencia” sea un derecho laboral, sus defendidas tendrán que justificar ante las autoridades encargadas de las impartición de justicia, los motivos y las razones que las llevaron a otorgarse, junto a los empleados de confianza, un pago extraordinario para cerrar su administración municipal 2021-2024.

En opinión de Dora Patricia Mercado Castro, “Convertir un asunto administrativo en un proceso penal contra un adversario político para tratar de sacarlo de la jugada, es algo que estuvo mal hace 20 años en el entonces DF y está mal ahora en Colima. Lo que están haciendo las mujeres de otra agrupación política —la gobernadora, la presidenta municipal — es precisamente una actitud ligada a la vieja política donde, más que enfrentar al adversario con la palabra, la propuesta, se enfrenta con la nulificación”. La cruda realidad es que si, como declaró la propia Griselda Martínez M, se las “quieren chingar”, les aplicarán sin miramientos la Ley de Herodes. Advertidas están. ¡De nada!

EL ACABO

 Los gritos, empujones y manotazos, como en cualquier partido de fútbol, que el miércoles 27 de agosto de 2025 se vieron en vivo y a todo color entre los senadores de la República José Gerardo Fernando Fernández Noroña y Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, no justifican la santa indignación ni el rasgamiento de vestiduras moradas, son algo normal y muy corriente, nada como para asustarse ni espantarse. ¿O sí?