Bloques que bloquean

POR José Luis Santana Ochoa

De conformidad a la legislación electoral vigente, la paridad entre hombres y mujeres en el acceso a candidaturas a cargos de elección popular y por la vía de la designación directa, es de observancia obligatoria, pero dicha regla tan simple empezó a complicárseles a los partidos políticos y a los ciudadanos al sumársele los  reclamos de grupos  minoritarios y las acciones afirmativas que establecen cuotas para asegurar que los jóvenes y grupos vulnerables como indígenas, ciudadanos  discapacitados, afromexicanos, personas de la diversidad sexual y  migrantes,  tengan oportunidades de participar en la vida política del país, Colima incluido.

La democracia electoral por cuotas condiciona el ejercicio del libre voto ciudadano porque obliga a elegir entre candidatos clasificados por una multiplicidad de criterios de agrupamiento. 

Así, para garantizar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de las mujeres, y asegurar las mismas posibilidades reales de triunfo a ambos géneros, fue que se crearon los bloques de competitividad electoral que se arman considerando los porcentajes de votación registrados en la elección inmediata anterior, clasificándolos en baja, media y alta, para ubicar en ellos con equidad paritaria a candidatos y a candidatas.

Por no considerar los bloques de competitividad electoral, aspirantes hombres han perdido su tiempo y su dinero en promoverse para candidaturas allí (distritos electorales locales, alcaldías y diputaciones federales) donde forzosamente sus partidos políticos tenían que postular mujeres. En el caso contrario no hay problema. Para evitarse gastos y decepciones, todos los partidos políticos y posibles coaliciones deben desde ahora definir con claridad los espacios que les correspondan a mujeres, hombres y miembros de otros grupos, para evitarse problemas.

Una vez que hayan sido definidas las candidaturas con base en la equidad de género acorde a lo que determinen los bloques de competitividad electoral correspondientes, los interesados en contender en las elecciones de 2027 podrán promover sus legítimas aspiraciones con la seguridad de que a la hora de la verdad no les brincará la liebre como les sucedió en los comicios anteriores a varios que se quedaron vestidos y alborotados. Advertidos están. ¡De nada!

Sabido es que, en aras de la equidad de género, ningún partido político puede postular a más de la mitad de los varones en su paquete de candidaturas, pero sí puede cubrir con puras mujeres hasta el ciento por ciento de sus postulaciones, razón por la cual ellas pueden trabajar para posicionarse en cualquier demarcación electoral sin temor a que, a la hora de la hora, las bajen del macho para dejarle sus lugares a los hombres que las reclamen.

Para evitarse sorpresas y sobresaltos, trabajar y gastarle en vano, los aspirantes hombres a un cargo de elección popular, antes de embarcarse, deben consultar a los abogados electorales de sus respectivos partidos políticos para que les informen si las candidaturas que pretenden alanzar estarán signadas en masculino o no. Así, sabrán a qué atenerse.

EL ACABO

 En las elecciones del primer domingo de junio de 2027 habrán de renovarse las titularidades de dieciséis gubernaturas en el país, de la cuales ocho, mínimo, deberán ser candidatas mujeres; y ocho, máximo, candidatos hombres. En este rubro, los partidos políticos tienen la facultad de hacer las designaciones correspondientes para cada género, no el Instituto Nacional Electoral. Para la de Colima, MORENA tiene ya designada a la alcaldesa porteña Rosa María Bayardo Cabrera.

 El casi 60% de votos que, “haiga sido como haiga sido”, recibió el domingo 2 de junio de 2024 la entonces candidata de MORENAA-PVEM-PT a la presidencia de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, y el 70% de aprobación a su desempeño que como cabeza del Poder Ejecutivo Federal, no se vieron reflejados en la asistencia de los electores a las urnas para votarle su paquete de candidaturas judiciales. ¿O sí?

 Hay claros indicadores de que la 4T, a lo largo y a lo ancho del país, se está cuarteando. ¿O no?