POR Zuly Villa

Esa frase, sencilla pero poderosa y llena de amor, fue mi ancla durante los días más oscuros. No fue solo un versículo bíblico: fue una promesa. Una promesa que entendí no como algo mágico, sino como una alianza entre mi fe y mi fuerza, entre Dios y los médicos, entre las lágrimas y la ciencia.
Soy sobreviviente de cáncer terminal. Sí, terminal. Y hoy, contra todo pronóstico, estoy viva. 
Hace unos meses alguien me dijo con tono cansado: “Ya deja de publicar eso, ya todos saben que estuviste enferma, ya supera esa etapa”. Y por un tiempo lo creí. Cerré mis palabras, guardé mi historia… hasta que este fin de semana, dos mujeres valientes, que iniciaron tratamiento casi al mismo tiempo que yo, se despidieron de esta vida
.
Hoy, con lágrimas en los ojos y el corazón apretado, decidí volver a contar lo que viví. No por nostalgia. No por atención. Sino porque si este testimonio logra que una sola persona luche un día más, si logra sembrar un poquito de esperanza en alguien que se siente a punto de rendirse… habrá valido la pena.
Me preguntan mucho qué hizo la diferencia. ¿Fue el medicamento? ¿La actitud? ¿La alimentación? ¿La fe?
Tal vez fue todo eso junto.
Pero lo que sí sé con certeza es que Dios te da fuerza… y también te da medios. Te da médicos. Te da tés, frutas, abrazos, ciencia y hierbas. Te da esperanza de mil formas, algunas con bata blanca, otras con aroma a hierbas e inciensos y otras envueltas en oraciones.
Usé la medicina, la herbolaria, las oraciones. Tomé té de hojas de nance, de guanábana, de yaka. Comí cosas que jamás pensé
Lloré, me caí y me levanté. Pero nunca dejé de escuchar a los médicos, porque ellos son —sin duda alguna— instrumentos de Dios.
No estoy aquí para convencerte de nada. Estoy aquí para recordarte que sí se puede. Que no estás sola. Que mientras haya vida, hay caminos. Y que si una historia como la mía te sirve, aunque sea un poquito, entonces seguiré escribiendo. Porque callar, después de haber regresado de la muerte, sería un acto de egoísmo.
Aquí estaré. Compartiendo. Sanando. Y viviendo.
#Quimioterapia #Cáncer #cancerdemama
