POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Así como Felipe Calderón Hinojosa debió saber la protección que le brindaba su secretario de Seguridad Pública a uno de los cárteles de la droga en México —de acuerdo a la lógica del oficialismo—, de la misma manera Adán Augusto López Hernández tuvo que saber de los nexos con el narco que tenía su secretario de Seguridad Pública en el gobierno del Estado de Tabasco.
Fue el propio mandatario actual, Javier May Rodríguez, quien lanzó la primera acusación: dijo que la ola de violencia en el Edén se debía a los nexos criminales del antiguo encargado de la seguridad en la entidad; de diversas maneras le hicieron llegar la información al hoy poderoso presidente del Senado de la República y siempre evadió responder.
Ahora se dio a conocer de manera oficial que Hernán Bermúdez Requena, el secretario de Seguridad Pública del gobierno de Tabasco en la gestión del hampón Adán Augusto López Hernández, tiene una orden de aprehensión por pertenecer al cártel La Barredora y ayudar al grupo criminal al robo de combustible en Dos Bocas.
El General Miguel Ángel López Martínez, comandante de la 30 Zona Militar, señaló en una entrevista de radio que Bermúdez Requena es un prófugo de la justicia y es buscado por la Interpol en el extranjero.
«El 14 de febrero salió la orden de aprehensión contra Requena. Ese día hay registros que abandonó el País de Mérida hacia Panamá», dijo en la entrevista el general. “La información que tenemos es que inicialmente se fue a Panamá, de Panamá a España y la última información conocida es que andaba por Brasil”.
Se les peló, pues.
Si Felipe Calderón tenía que saber el contubernio de Genaro García Luna con el Cártel de Sinaloa y sus acuerdos para brindarles protección, de igual manera el mafioso Adán Augusto López Hernández tenía que saber que Hernán Bermúdez Requena era cómplice de La Barredora y los ayudaba a robar combustible en Dos Bocas.
Como ya no son dichos ni chismes, como argumentaba para no responder sobre los nexos criminales de su secretario de Seguridad Pública durante su gestión, el gánster Adán Augusto López Hernández tiene la obligación de dar una explicación sobre las acusaciones sobre uno de sus funcionarios de mayor confianza y por qué lo nombró en esa posición.
Incluso tendría que investigarse al presidente del Senado de la República para deslindar responsabilidades.
La cuestión es que, después de esta orden de aprehensión y la fuga de Hernán Bermúdez Requena, la Cuarta Transformación queda más en entredicho por sus nexos con los grupos delincuenciales: si alguien encumbró a Adán Augusto en las grandes ligas de la política mexicana fue ni más ni menos que Andrés Manuel López Obrador.
En Colima, sin embargo, las más fervientes promotoras de la candidatura presidencial de Adán Augusto López Hernández en el 2024 fueron Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro.
Para que quede el registro.
