POR Luis Fernando Moreno Mayoral
Se entiende que Martha Zepeda del Toro y Griselda Martínez guarden rencor contra Rosa María Bayardo Cabrera: ella les ganó la elección y les cerró la posibilidad de seguir destruyendo Manzanillo.
José de Jesús Dueñas García, sin embargo, es otro boleto: él sólo se monta a los temas del momento para estar presente en los medios de comunicación; no tiene nada que ofrecer políticamente porque no tiene ideas ni proyecto.
Lo que tienen en común los tres, ciertamente, es el odio que le tienen a la presidenta municipal de Manzanillo; las últimas semanas han arreciado sus críticas y se han valido de plumas pagadas para generar discordia en el puerto.
La reciente visita de la presidenta de México a Colima, en especial a Manzanillo, dejó en claro lo que muchos otros se niegan a reconocer: Rosi Bayardo será la candidata del oficialismo a la gubernatura del Estado en el 2027.
La campaña de calumnias y golpeteo de Griselda y Martha contra la presidenta municipal no ha surtido efecto; toda la saña y mala lecha no la han hecho bajar ni medio punto en ninguna de las encuestas que se han publicado sobre el lugar que tiene en las preferencias electorales.
Griselda Martínez se dedica al golpeteo a través de sus redes sociales y el programa que sólo ven sus aplaudidores; el caso de Martha Zepeda es todavía más preocupante: ella acude a las sesiones de Cabildo a hostigar y acosar a la presidenta Rosi Bayardo.
Es enfermizo, en efecto: Martha Zepeda está separada de su cargo como regidora justamente porque un juez la vinculó a proceso por diversos delitos que seguramente tendrán como consecuencia su inhabilitación y eventual sanción corporal.
Hace meses, cuando recién le ordenaron separarse de su cargo, aquí se asentó que Zepeda del Toro iría a generar disturbios a donde acudiera Rosi Bayardo; la idea era que su equipo más cercano advirtiera el peligro que esto significaba, tomando en cuenta que la ex secretaria del ayuntamiento de Manzanillo actúa desde el rencor.
No pasó mucho tiempo para que pasara lo obvio: Martha Zepeda acudió a la sesión de Cabildo, separada de su cargo de regidora, y con cámara en mano comenzó a acosar a la presidenta municipal; la fue siguiendo aun cuando la alcaldesa ya le había contestado la primera vez.
Martha Zepeda no se rindió: siguió con el acoso y la provocación; llegó al punto de incomodar a Rosi Bayardo, que sólo le pedía espacio para subirse a su camioneta. No la dejó. Ella continuó el hostigamiento y hasta se burló cuando Bayardo Cabrera le pidió que no la tocara.
¿Van a esperar a que pase algo más grave? El equipo de Rosi Bayardo fue ineficiente: se durmieron en sus laureles.
¿Y así la quieren cuidar para cuando sea el momento de la nominación a la gubernatura del Estado?
Los números, de acuerdo a todas las encuestas que se han publicado, le dan el triunfo dos a uno sobre cualquiera de los aspirantes del oficialismo, de MORENA y aliados; mucha más ventaja tiene sobre los políticos de oposición.
A Rosi Bayardo, hoy por hoy, la deben cuidar hasta la exageración. No es por arrogancia ni nada por el estilo: es porque habrá poderes fácticos que, con tal de no verla en Casa de Gobierno, cometerán cualquier locura.
Y Martha Zepeda es uno de los principales riesgos que el equipo de la presidenta municipal debe contener para pueda hacer su trabajo sin obstáculos.
