A Griselda y a Martha no las persiguen por ser mujeres

POR Jorge Octavio González

Reducir la vinculación a proceso de Griselda Martínez Martínez y Martha Zepeda del Toro a que hay una persecución política en su contra por ser mujeres es, desde luego, un sinsentido y una perversa estrategia que no va a llegar a ningún lado.

A Griselda y Martha no las persiguen por ser mujeres ni por alzar la voz ni ser oposición; a ellas se les sigue un procedimiento porque la jueza encontró, más allá de toda duda razonable, elementos para determinar que sí hay materia para continuar con la investigación y eventualmente obtener una sentencia condenatoria corporal y una inhabilitación para ocupar cargos públicos.

¿Hay alguna denuncia en contra de ellas por daño moral o por violencia política en razón de género? No, ¿verdad? Ellas están denuncias por los siguientes delitos: peculado, uso ilícito de atribuciones y facultades y violación a la ley que fija las bases para las remuneraciones de los servidores públicos.

Aunque dicen que no es un bono millonario sino una prestación de subsistencia, lo cierto es que los aproximadamente 30 millones de pesos que se utilizaron no estaban contemplados en el presupuesto y no tenían por qué darlos; mucho menos a funcionarias que, como la propia Martha Zepeda del Toro, no se quedaron sin trabajo sino que alcanzaron a ser regidoras en la administración de Rosi Bayardo.

Aquí lo importante es destacar que la jueza no tiene que investigar más acerca del bono millonario porque tanto Griselda Martínez como Martha Zepeda han aceptado que sí dieron esa prestación de subsistencia y hasta se enorgullecieron de ello; incluso aseguraron que lo volverían a hacer si estuvieran en la misma situación.

Sobre la bandera del feminismo y de la supuesta persecución de las dos militantes de Movimiento Ciudadano por el hecho de ser mujeres, la argumentación se cae por su propio peso:

Quien presentó las denuncias correspondientes en contra de Griselda y de Martha, después recabar toda la documentación al asumir la administración municipal, fue Rosa María Bayardo Cabrera, una mujer; quien integró la carpeta de investigación en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y presentó una acusación fue Esperanza Ramírez Vela, una mujer; quien vinculó a proceso a la ex presidenta municipal de Manzanillo y a la ex secretaria general del ayuntamiento y ordenó la separación del cargo de Martha Zepeda del Toro fue la jueza Brenda Ivonne Zepeda Alcaraz, una mujer.

¿En dónde está la conspiración del patriarcado para perseguir a Griselda y a Martha por el hecho de ser mujeres?

Lo que alegan los rabiosos y pagados defensores de Griselda y Martha en los medios es que el caso de la ex presidenta de Manzanillo y de la regidora defenestrada avanzó de manera rápida y expedita, mientras que los del ex gobernador José Ignacio Peralta Sánchez y el ex secretario de Finanzas Carlos Arturo Noriega García siguen durmiendo el sueño de los justos.

Pero Margarita Moreno, que estaba en la conferencia de prensa, no dijo absolutamente nada sobre el caso de su ex jefe ni su esposo ni exigió que sean medidos los dos casos con la misma vara, quedando en una posición incómoda porque jamás pediría que la acción de la justicia también se aplique para Peralta y Noriega.

Que vengan todas las mujeres políticas de Movimiento Ciudadano de todo el país y aseguren en conferencia de prensa que se está persiguiendo a Griselda Martínez y a Martha Zepeda por ser mujeres y por ser críticas del gobierno, es mero espectáculo mediático para ejercer presión.

Si tanto las quieren ayudar deberían ofrecerles buenos abogados para defenderlas —no dejar que el pájaro nalgón Rumualdo García haga sus intervenciones mediáticas para llamar la atención— o cooperarse entre todas para resarcir el daño que generaron a las arcas municipales por el bono millonario que se aprobaron al final de la administración.

Y en un afán de presumir su gobierno y volver a golpear a la gobernadora, Griselda Martínez recordó que, cuando dejó la administración, en octubre de 2024, en las alertas de viaje de los Estados Unidos recomendaban no ir a todo Colima, con excepción de Manzanillo; todo esto lo dijo con Margarita Moreno a un lado, quien en la pasada administración fue presidenta municipal de Colima, justo uno de los municipios que no debían visitar los estadounidenses.

Quedó claro que la dirigente estatal de MC no está en buenos términos con el grupo político de Griselda Martínez.

Pero tienen que defenderlas porque eso atrae la atención de los medios y foco a la insípida plataforma de Movimiento Ciudadano en Colima y en México.