POR José Luis Santana Ochoa
Los que el Presidente de los USA y sus pandilleros han expresado sobre el estado de cosas prevaleciente en México bajo el gobierno del Segundo Piso de la Cuarta Transformación. Nomás porque sus bocas son medida, calumnian con que el país está secuestrado por los cárteles de la droga cuyos capos podrían tumbar de la silla a un presidente como Claudia Sheinbaum Pardo, en menos que canta un gallo. Eso de jurar y perjurar que “los cárteles manejan México” es una soberana exageración de Trump y sus fanáticos. ¿O no?
“Pobre, triste México. Los cárteles internacionales de la droga operan libremente dentro de sus fronteras y México no puede hacer nada al respecto”, sentencia inapelable J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos de América. Y como el gobierno 4t-II de México no puede o no quiere poner orden, alinearlos por la izquierda, Trump y sus pistoleros están ya interviniendo en territorio nacional mexicano para imponer su Ley de Herodes.
Para calentar motores, el Departamento de Estado de Estados Unidos de América tiene ya en su mira a los cárteles mexicas de Sinaloa, del Noreste, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos y La Familia Michoacana, por su participación en el tráfico de drogas y la trata de migrantes. A los cinco, más el venezolano Tren de Aragua de Venezuela, el Clan del Golfo de Colombia y la Mara Salvatrucha (MS-13) salvadoreña, se les vendrá el mundo encima porque «constituyen una amenaza de seguridad nacional mayor que la del crimen organizado tradicional», en opinión del gobierno Trumpista.
Alarmista como el que más, el tal Marco Antonio Rubio que despacha como Secretario de Estado de los USA le echa más leña a la hoguera diciendo que «hay partes de México, muchas partes de México, en las que el gobierno no controla las áreas. Están controlados por carteles de drogas. Son la fuerza más poderosa en el suelo, y están arando en los Estados Unidos. Están facilitando la migración ilegal, pero también están trayendo fentanilo y drogas mortales a nuestro país. Esa es una amenaza de seguridad nacional, y eso debe detenerse”. ¡Exagerado!
Tiene razón la Doctora Sheinbaum al revirarle a su homólogo gringo que “el problema del narcotráfico no es exclusivo de México, pues es una problemática que también atañe a Estados Unidos donde también hay organizaciones criminales. Hay personas estadounidenses que vienen a México con estas actividades ilícitas. ¿Por qué lo decimos? Porque si no ¿quién repartiría, ¿quién distribuiría el fentanilo en las ciudades de Estados Unidos? Porque el asunto no solamente es que pase droga de México a Estados Unidos, sino quién distribuye en Estados Unidos esa droga para el consumo».
Y sí, pero en tanto se dilucida si son peras o manzanas, melones o sandías, o las viejas del otro día, cada gobierno debe hacer lo que le corresponde porque, como ella lo ha declarado, «no solamente es que Estados Unidos colabore con información para detenciones en México, sino que también haga su trabajo para evitar el tráfico de estupefacientes». Y de armas, habría que agregar.
Será el sereno, pero lo que el pueblo bueno de México, el de Colima incluido, sigue esperando es que su gobierno le devuelva la calma, el sosiego y la paz perdidos porque, con su policía de “Abrazos no balazos”, dejó campear a los largo y ancho del país a la violenta delincuencia organizada que en el mero día del amor y la amistad aterrorizó a los participantes en la Cabalgata de Mujeres enmarcada en las Tradicionales Fiestas Charro Taurinas de Villa de Álvarez.
EL ACABO
“Los cárteles mexicanos de la droga trabajan mano a mano con funcionarios corruptos del Gobierno mexicano a altos niveles… A veces es difícil decir quién es quién cuando tú tratas con cárteles, policía federal, fuerzas militares y el Gobierno federal”. Terry Cole, director de la DEA. Lo mismo, pero al revés volteado, es aplicable al gobierno americano. ¿O no?
El impacto que la embestida gringa en contra de los cárteles mexicano tendrá en el grupo en el poder y en las próximas contiendas electorales, se vislumbra de pronóstico reservado. El que entendió, entendió.
Para el ex priista, ex adecista, ex panista y verde ecologista senador de la República, Virgilio Mendosa Amezcua, “la incursión de fuerzas armadas de Estados Unidos en México es coordinación, no subordinación”. ¡No pos’ sí!
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